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Protesta en Santa Clara por mal
uso de ayuda humanitaria
Guillermo Fariñas – Cubanacán Press
3 de octubre de 2008
Santa Clara, Cuba – www.PayoLibre.com
– Residentes de la ciudad de Santa Clara provincia de Villa Clara, protagonizaron
una protesta, el pasado 28 de septiembre, por el mal uso hecho a la ayuda humanitaria.
Cerca del mediodía del citado día, los transeúntes del
Boulevard de Santa Clara pudieron ver como un camión de la Corporación
Cubalse, con chapa HUF-848, era descargado en la calle Villuendas, entre las
arterias Martí e Independencia, donde se ubica la puerta del almacén
de la Tienda por Divisas Convertibles “Siboney”, otrora “Ten
Cent”.
En las cajas se podía leer en idioma portugués: “Ayuda Humanitaria”,
razón por la cual los ánimos se caldearon entre los espectadores,
quienes primero en voz baja y después a gritos, les preguntaron a los
estibadores, si esas cajas eran donaciones llegadas por el paso de los ciclones
Gustav e Ike.
Estos trabajadores ante las preguntas cada vez más continuas de los allí
presentes, solo dieron respuestas de que continuaran su camino y no se metieran
en lo que no les importaba. La reacción de la ciudadanía fue de
violencia verbal hacía los que bajaban los bultos y de elevar sus voces
para ser escuchados por las cerca de 500 personas que se fueron reuniendo.
Los responsables del centro comercial dieron la orden de acelerar el ritmo de
descarga, mientras la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Seguridad
del Estado fueron alertados, porque ya se gritaban consignas contra la eficiencia
económica y los “principios éticos” del estado socialista.
Efectivos de la Brigada Especial Anti-Motines de la PNR y unos 8 autos patrulleros
se personaron, acordonaron el acceso desde las calles Independencia y Martí,
para después desalojar a los protestantes que se encontraban en la calle
Villuendas. Algunos de estos fueron detenidos.
El ex prisionero político y miembro del Foro de Estudios Sociales “Marta
Abreu” Ramón Jiménez Arencibia fue testigo ocular de la
popular protesta espontánea, por lo que comentó: “Las personas
con las que hablé estaban muy indignadas, porque consideran una falta
de respeto usar donaciones humanitarias para venderlas en moneda dura”.
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