NOTICIAS: ABRIL 2003
 
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Serán trasladados a centros penales lejos de sus residencias, por Carlos Serpa Maceira

Un ruido estridente de trompetas, por Rafael López Ramos

Condenado opositor pacífico cubano a 20 años de prisión, por Pablo Rodríguez Carvajal

Crisis de transporte en Isla de Pinos, por Lázaro Ricardo Pérez García


Serán trasladados a centros penales lejos de sus residencias
Por Carlos Serpa Maceira

23 de abril de 2003

(Isla de Pinos) - Los periodistas independientes cubanos Ricardo González Alfonso y Jorge Olivera Castillo, sancionados a 20 y 18 años de prisión respectivamente, serán trasladados a centros penales lejos de su residencia.

González Alfonso, presidente de la junta directiva de la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling, fue condenado en juicio sumarísimo por un tribunal de La Habana por los supuestos cargos de haber violado artículos de la Ley 88 de la protección de la independencia nacional y la economía de Cuba.

"Oficiales de la policía política me comunicaron que Ricardo sería trasladado antes del lunes 28 para la cárcel Kilo 8, en la provincia de Camagüey, distante a unos 500 kilómetros de la Ciudad de la Habana donde residimos", comunicó a la Unión de Periodistas y Escritores Cubanos Independientes (UPECI) su esposa y también reportera independiente Álida Viso Bello.

La fuente citó también que el comunicador alternativo Jorge Olivera Castillo sería trasladado para una cárcel en la provincia de Guantánamo, a 800 kilómetros de la capital cubana donde el mismo vive.

"La medida de trasladar a los periodistas sancionados a centros penales distantes de su domicilio constituye una violación de las autoridades de la isla", precisó Viso Bello.

Ricardo González Alfonso y Jorge Olivera Castillo llevan más de un mes en celdas tapiadas de Villa Marista, cuartel general de la policía política cubana, en pésimas condiciones de confinamiento.

Desde Isla de Pinos, Reportó Carlos Serpa Maceira / UPECI
Dado Martha Tamargo el día 23 de abril de 2003.


Un ruido estridente de trompetas
Por Rafael López Ramos

10 de Abril de 2003

El poeta Raúl Rivero acaba de ser sentenciado a veinte años de prisión en Cuba. Su único probado delito fue escribir y difundir la verdad --Vivir en la verdad, diría Havel. El sólo hecho es suficientemente obsceno, pero es aún más deleznable su carácter de campaña terrorista (de estado) al haber caído al unísono sobre otros 80 periodistas y opositores pacíficos de la Isla que, presuntamente, cometieron el mismo delito, tipificado por el neolenguage castrista bajo la figura judicial de poner en peligro la soberanía nacional, según prescribe la draconiana Ley 88 o Ley Mordaza, que el régimen se apresta a estrenar aprovechando la conveniente cortina de humo y ruido que ha provocado en los medios la guerra de Irak.

De ahí la prisa y el carácter sumarísimo de los procesos, diseñados para consumo interno y sembrar el terror entre la oposición, pero sobre todo entre el pueblo, esa infinita cantera de disenso -aunque también querrá ser un duro ejemplo para posibles reformistas dentro del propio gobierno. El show debe acabar antes de que el mundo disipe su ira o fascinación, según el caso, por las bombas inteligentes cayendo sobre Bagdad. No es casual que la campaña estadounidense de Shock and Awe y la campaña castrista de choque e intimidación a la disidencia, comenzaran al unísono.

La actual campaña castrista repite patrones ya clásicos del estilo represivo destinado a la oposición pacifica y la sociedad civil, en general. Ese odiado jardín comenzaba a ser, otra vez, demasiado frondoso y atractivo a los ojos del mundo. Se procedió pues a su poda, pero no de la manera discreta que caracterizó la represión en los 90s. Esta vez fue a trancazos y patadas que, aunque metafóricas, pretenden surtir el mismo efecto sicológico entre la disidencia, y la población toda.

La nueva puesta en escena posee un aire de pesadilla mezcla de ficción orwelliana con el precedente histórico de los procesos stalinistas. El dramaturgo, sin embargo ha alcanzado con los años una especie de maestría notable en su preciosismo y obsesión por los detalles y una habilidad para conjugar recursos dramáticos tan efectivos en obras anteriores de su repertorio. Para no dejar ningún resquicio a una posible cobertura informativa de su aquelarre judicial, lanzó una segunda cortina alrededor de la Isla, utilizando elementos de aquella obra sobre el tema de la migración incontrolada de cubanos por vía marítima. Hace un par de días hice una búsqueda temática en Internet y varios medios de prensa canadienses, por ejemplo, sólo reportaban los secuestros de naves. Ni una palabra de los juicios. Hoy se anunció que los secuestradores de lancha serán juzgados en la misma serie de procesos sumarísimos, mezclando en el mismo saco de propaganda el caso de implicaciones violentas con los casos fabricados por delitos de opinión --que sólo un sistema como el cubano puede aplicar hoy en todo el hemisferio occidental.

Finalmente, un detalle parece subrayar el aire apocalíptico de estos juicios, aunque se ha sustituido el sonido de las trompetas por las declaraciones de los trompetas. Este es el golpe más bajo del shock and awe castrista. Pero es un golpe que a largo plazo le va a llegar de regreso, como un boomerang, porque sólo dos de los disidentes procesados han mostrado algún tipo de arrepentimiento o flaqueza en sus principios. Todos firmes en su voluntad de seguir viviendo en la verdad, aunque pendan sobre ellos esas sanciones de corte medieval. Los espías e informantes siempre son para el disidente una molesta posibilidad revoloteando en torno suyo. Ahora esa posibilidad se hace realidad y cobra rostros, pero al mismo tiempo la desconfianza se despoja de toda paranoia. La mentira como un esqueleto siniestro que hace un strip-tease.

Cuando supe que Manuel David Orrio era uno de los travestidos en combativos agentes (chivatientes), me llevó unos minutos cotejar el rostro afable de aquel Deivi con quien compartimos el nacimiento de la Corriente Socialista a fines de 1992 con esa figura, como salida del semanario pionero que decía ser un militar de honor que obedece las órdenes. Y quiero aprovechar para sacarle de esa ilusión autojustificativa: hay militares que obedecen órdenes con honor, pero nadie que traicione a su gente, sea militar o civil, tiene honor. Y esta pelea se llama Liborio contra El mayoral. Lo demás es cuento de camino.

 

Condenado opositor pacífico cubano a 20 años de prisión
Por Pablo Rodríguez Carvajal

6 de abril de 2003

El opositor pacífico Arturo Pérez de Alejo, de 52 años de edad, vecino de Manicaragua, fue condenado a 20 años de prisión, tal y como lo había pedido la fiscalía, según comunicó al Movimiento Democracia en el exilio Roberto Álvarez Chávez, delegado de dicho movimiento en Villa Clara.

Pérez de Alejo, uno de los más de 70 opositores que fueron apresados en la ola represiva que empezara el día 18 de marzo, fue llevado ante el tribunal Provincial de Villa Clara, donde se le celebró un juicio, que duró desde las 8:30 de la mañana hasta las 12:00 del medio día.

La sentencia de Pérez de Alejo fue notificada a su esposa Moraima Sabina León el viernes 4 del corriente, un día después del juicio.

El hecho que a Arturo Pérez de Alejo lo hayan sentenciado a la misma cantidad de años de prisión que la fiscalía había pedido, nos hace temer por la vida de José Daniel Ferrer García, a quien al terminarse el juicio la fiscalía cambió la petición de cadena perpetua a condena de muerte.

 

Crisis de transporte en Isla de Pinos
Por Lázaro Ricardo Pérez García

2 de abril de 2003

(Isla de Pinos, Cuba) - El Partido Comunista de Cuba (PCC) en Isla de Pinos está preocupado por la pésima situación del transporte en esta localidad, sin embargo la única medida que ha orientado aplicar es la de reprimir más a los conductores de bicitaxis (bicicletas adaptadas para el transporte de dos personas).

Felipe Delgado Martínez, director de la empresa Municipal de Transporte, tras recibir fuertes críticas a su labor, los funcionarios comunistas le exigieron extremar la represión a dichos conductores.

Una fuente confiable informa que el PCC local reconoció que las personas que realizaban la travesía marítima entre Isla de Pinos y La Habana sufren maltratos.

En Isla de Pinos más de la mitad de los ómnibus existentes están fuera de servicio por falta de piezas de repuesto, lo que hace la crisis del transporte insalvable.

Desde Isla de Pinos, Lázaro Ricardo Pérez García, Presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos en Isla de Pinos. Dado a Martha Tamargo el día 28 de agosto del 2003.