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¿Se malogrará una buena oportunidad para el debate?

José Alberto Alvarez Bravo

28 de mayo de 2016

La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – Carezco de hábito, de interés y de tiempo para leer el Órgano Oficial del Comité Central del Partido Único. El jueves 19 de mayo de 2016 un amigo –José Antonio Sánchez Santoyo– me pregunta si había leído la edición del martes 17 donde, según él, se atacaba abiertamente a la sociedad civil independiente. Otro amigo –Rodolfo Arcia, Gestor de El Paketito– me trae la versión digital del Granma con el artículo en cuestión: Reglas para el debate o cuestión de principios, firmado por Rafael Cruz Ramos.

Parece evidente que en las huestes que se afanan en preservar al vetusto y agónico régimen impuesto y mantenido sin que el pueblo haya podido NUNCA legitimarlo en las urnas, a nuestro articulista le ha tocado batir los tambores de guerra. Cuatro veces, en dos pequeños párrafos, menciona la no por corta menos horrenda palabra guerra. “Guerra por el poder”, dice textualmente. Guerra fratricida, se me ocurre agregar. Los cubanos separados por barricadas, matando y muriendo. Ya no es la invasión del imperio, ahora es una guerra entre hermanos, según el vaticinio de Cruz Ramos. Puños alzados. Manos que blanden picas. El ya ensangrentado suelo cubano anegándose nuevamente en sangre, sangre no siempre culpable. Más odio. Más lágrimas. Más huérfanos. Más dolor. ¿El apocalipsis según “San” Rafael?

Acto seguido, nuestro colaborador de El Ojo Despierto, en uso de prerrogativas que el pueblo de seguro le otorgó sin que nos enteráramos, establece la primera regla para el debate. Nos habla de un instrumento de muerte, granada de fragmentación, representación de la violencia, violencia a la que se apela cuando faltan razones válidas para defender una causa. Démosle el beneficio de la duda, asumiendo que desconoce quiénes ponen la violencia frente a los argumentos, que desconoce la existencia de paramilitares que golpean incluso a mujeres, que secuestran y desaparecen personas sólo por ejercer su universal derecho a disentir.

No cederé a la tentación de responder a todas sus razones, limitándome a decir que si redacto estas líneas es por sentirme aludido en su texto: “Como en la antigua Grecia, tienen derecho al ágora los ciudadanos “libres”, en términos actuales son los que saben y tienen tiempo para leer, disponen de solvencia económica para adquirir tecnología, equipos, cuenta de datos, TV satelital y otros adelantos de la sociedad. Es decir los menos dentro de los menos”.

Mi intención inicial no era redactar estas líneas, sino sostener una conversación personal con el articulista. Procedí a un mecanismo muy simple, apelando a una aplicación de Etecsa que hace públicos los datos de los usuarios: Rafael de Jesús Cruz Ramos, cincuenta años, su dirección y # de móvil. Le llamé para pedirle un encuentro personal. No me dijo nada concreto, pero me sorprendería si me llamara para concertar el intercambio. La pelota está en su terreno, y si no se decide a llamarme, se malogrará una buena oportunidad para el debate, pues cumplimos sus draconianos requisitos unilaterales: Ágora de Cuba no recibe financiamiento de EU ni de la URSS, no pretende que seamos una sociedad capitalista ni socialista, no nos mueve el interés de imponerle al pueblo ni siquiera el estado de derecho, sino que sea el pueblo, el soberano, el único y verdadero y legítimo dueño del país el que decida libremente el modelo social, económico y político en que quiere vivir, atribución que nadie tiene derecho a escamotearle.

Ágora de Cuba no es un movimiento, no es un partido, no es una organización, es sólo un espacio apoyado parcialmente en la tecnología para juntarnos a debatir, a hablar y escuchar a los demás, para tratar de encontrar consenso en la solución de los problemas que nos aquejan. Se inspira en el Ágora de Atenas. En él podemos –y debiéramos– participar todos los cubanos, con independencia de opiniones o posiciones políticas, filosóficas, religiosas o de cualquier otra índole. Al estar abierto a todos, puede participar nuestro articulista, los militantes del PCC y la UJC –de hecho, veintisiete de estos militantes ya están participando–, los hermanos Castro y su séquito, si fueran capaces de ceder a su proverbial arrogancia; por supuesto, también participamos los ciudadanos que por exigir un cambio de régimen no nos sentimos vendepatrias ni asalariados de nadie, sino sujetos de pleno derecho. No “los menos dentro de los menos”, en Ágora de Cuba podemos participar, repito, todos.

Ágora de Cuba defiende un proyecto, Cinco Pasos a la Transición Cubana. En el Primero y el Cuarto puede participar incluso el elemento oficialista.

El Primero de estos pasos lo iniciamos el 4 de marzo de 2015, Estudio de Opinión, que sostiene varios propósitos:
• Crea un espacio donde también el pueblo encuentra la vía para ejercer su derecho a opinar, objetar o refrendar leyes y medidas impuestas por el poder sin consultarle, constituyéndose en un ejercicio de alfabetización cívica; mil quinientas personas, hasta el momento, estamos participando en este paso
• La mayor parte de las treinta y seis preguntas están redactadas de manera abierta, ambigua, para fomentar el análisis, la diversa interpretación, la polémica, el debate, ausentes en nuestra sociedad
• Al quedar marginado el elemento ideológico, permite la confluencia de todos los cubanos, condición imprescindible para establecer la capacidad de encontrar una salida no violenta al problema cubano

El Segundo de estos pasos lo iniciamos antes, el 7 de abril de 2013, Cuba exige, donde nos juntamos por la vía audiovisual para manifestar nuestra demanda, deseo, sueño o aspiración de cambiar el sistema político imperante en Cuba; dos mil doscientas setenta y ocho personas estamos participando hasta el momento.

La reacción del gobierno no se hizo esperar. Uno de nuestros más entusiastas colaboradores, Carlos Iván Rodríguez Cruz, de San José de las Lajas, fue secuestrado en varias ocasiones, ocupándole los modelos utilizados en nuestra labor y amenazado de ser llevado a prisión si continuaba su activismo en Ágora de Cuba. Según me refirió, los paramilitares le dijeron que tomarían conmigo las medidas pertinentes.

Después de una jornada de intensa labor en La Hata, Guanabacoa, Reinaldo Abreu fue agredido en las inmediaciones de Coppelia, conducido a la Unidad policial de Zapata y C y despojado de sus modelos. Nilo Gibert Arencibia viajaba en un ómnibus Transtur de La Habana a Santa Clara, al detenerse en un “conejito” los conductores bajaron a todos los pasajeros, quedándose ellos dentro; “tú eres el de la flauta”, le dijo uno de ellos, significándole que lo conocían; al llegar a su casa se percató de que sus modelos habían sido sustraídos del equipaje. Poco tiempo después fue atropellado por un automóvil “que salió de la nada”, poniendo en grave riesgo su vida. Ni qué mencionar los varios intentos contra mi vida.

Reitero por este medio mi disposición a debatir con cualquier elemento oficialista, siempre que no sea directamente paramilitar ni nos imponga “reglas” que, de aceptarlas, significaría una coyunda humillante, y en vez de un debate, sería una réplica de los ovejunos y aburridos congresos orquestados por el régimen. Por supuesto que lo ideal sería un encuentro en un sitio “neutral”, con la presencia de varios participantes por ambos lados.

La pelota está en la cancha del castrismo.


José Alberto Alvarez Bravo es Gestor Ágora de Cuba
Calle J # 104, 1er piso apto 10, e/ Calzada y 9, Vedado
Móvil: 54328715
cubaexige@gmail.com


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