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Lo dejaron morir
Damarys Moya Portieles
20 de febrero de 2013
Santa Clara, Cuba – www.PayoLibre.com
– Roberto Antonio Rivalta Junco tenía 44 años
cuando murió, el 16 de febrero de 2013, después de una prolongada
huelga de hambre que inició el 10 de enero. Le faltaba un riñón
y estaba enfermo de tuberculosis.
El 10 de enero fue internado en la prisión La Pendiente
de Santa Clara, Villa Clara, acusado de robo con fuerza que él alegaba
no haber cometido, por lo que se declaró inmediatamente en huelga de
hambre, exigiendo su inmediata libertad.
En ese estado lo mantuvieron en una celda tapiada, sin atención,
hasta que el día 15 de febrero, que se puso muy mal de salud, el médico
lo remitió para el hospital provincial Arnaldo Milián; pero la
policía se limitó a llevarlo hacia el puesto médico de
la prisión de Guamajal, a la salida de Santa Clara, alrededor de las
4 de la tarde, donde no existen las condiciones mínimas para casos de
gravedad.
Al día siguiente a las 9 de la mañana le anunciaron
a sus padres, Doraida Junco Agüero y Nemesio Rivalta
Rodríguez que su hijo había muerto; por lo que el hermano,
Alexander Rivalta Junco se trasladó al hospital, donde le estaban haciendo
la necropsia, pero a la 5 de la tarde aún no le habían permitido
ver el cadáver. El lugar estaba atestado de policías.
Los padres decidieron velarlo en la casa, situada en la calle
Josefita No. 18 A, en el Reparo Virginia. Allí se encontraban más
de 20 vecinos y familiares y los activistas opositores Yanisbel Valido
Pérez, Luis Enrique Santos Caballero, Ramona Maday García Ruiz,
Omar Núñez Espinosa, Maykel Armentero Oramas, Alberto Reyes Morales,
Michel Oliva López y quien suscribe.
La familia puso letreros que decían: ¡Roberto
Rivalta Junco víctima del odio y la mentira! ¿Dónde
están los principios? ¡Lo mataron, asesinos! ¡Esta familia
va a llorar pero el régimen lo va a pagar! ¡Asesinos!
En horas de la noche la casa estaba rodeada de fuerzas policiales
y algunos activistas salieron a comer algo, ya que estaban allí desde
por la mañana. Al tratar de retornar al velorio hubo 8 arrestos: Ramona
Maday García Ruiz, Maikel Armenteros Oramas (que fue detenido
2 veces), Yanoisis Contreras Aguilar, Carlos Michael Morales Rodríguez,
Alberto Reyes Morales, Michel Oliva López, José Lino Ascencio
López y la que relata este suceso, que no fue liberada hasta
las 8 de la noche del día 17.
A las 11 de la mañana del día siguiente del deceso,
llevaron el cadáver al cementerio en medio de un descomunal despliegue
policial y de provocaciones hechas por “supuestos miembros del pueblo”.
Se realizó el entierro pero con la detención -nuevamente- de varios
de los opositores, algunos más de una vez, para no permitirles ir con
la comitiva fúnebre hasta el cementerio.
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