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LA DEMOCRACIA RENACERÁ
Oswaldo Álvarez Paz - DESDE EL PUENTE
18 de febrero de 2013
Caracas,
Venezuela – www.PayoLibre.com
– La democracia venezolana llegó a su final. Seguimos sin Presidente
en ejercicio y con un gobierno de facto. Actúa al margen y en contra
de la Constitución y del ordenamiento jurídico. El desastre está
a la vista. El país ha venido caminando hacia una especie de resignación
pesimista.
El ciudadano común se siente desamparado, sólo,
expuesto a males terribles que lo impulsan a cerrarse sobre sí mismo
en defensa de su vida y la de su familia, de su empresa, de su trabajo y de
una relativa normalidad que podría alterarse si manifiesta abiertamente
el rechazo a lo existente. Está sometido a los arbitrarios caprichos
ideologizados de una élite gobernante que exhibe retadoramente como ejemplo
y guía, el comunismo a la cubana del castro-chavismo.
Sin embargo, esa tendencia hacia la resignación está
siendo afectada por la rabia, por la indignación y por la impotencia
frente a los males que arrasan con la esperanza de las mayorías de un
mañana mejor. Cuando estos factores llegan a superar el miedo a la represión
y a la violencia, se producen cambios profundos en las actitudes básicas.
La Habana es la capital real del país, sede de un alto
gobierno sometido de manera humillante a la dominación comunista. La
Soberanía está en peligro mortal. La gente lo siente. Este factor
sumado a todo lo demás, a las consecuencias de la reciente devaluación
fiscalista, de este atraco a mano armada contra el bolsillo de los venezolanos,
para resolver problemas generados por la ineficacia y la corrupción del
régimen, impulsan a la acción, a la resistencia activa para provocar
el cambio que necesitamos todos.
La necesidad del cambio es compartida por la inmensa mayoría
de compatriotas, incluidos importantes sectores y personalidades del chavismo
que se niegan a ser comparsa de los payasos en ausencia del dueño del
circo rojo. Se trata del principio del final. Podría ser producto de
una confrontación terrible por una Venezuela verdaderamente soberana,
libre y democrática. No la estamos provocando, pero tampoco la evitaremos.
Están en juego tanto la dignidad de la nación como los principios
y valores que nos trajeron a la lucha política. Se trata de la mejor
herencia que queremos dejarle a nuestros hijos y nietos. Merecen crecer y vivir
en un país mejor. Es posible lograrlo, pero hay que luchar.
oalvarezpaz@gmail.com
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