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Los que no pueden faltar:
Johnny Cash
Luis Cino Álvarez
13 de febrero de 2013
La Habana,
Cuba -– www.PayoLibre.com –
Johnny Cash fue uno de los más peculiares cantantes
de country que hayan existido y un adelantado en muchos aspectos.
En contraste con la simplicidad de su música –el chicka boom,
como el mismo la definía- los textos de sus canciones evidenciaban sus
dotes narrativas que luego llevaría también a cuentos y poemas.
Quien dude que Cash era un poeta que lea el poema dedicado
a su amigo Bob Dylan que aparece en la contraportada del disco
del cantautor de Duluth, Nashville Skyline, de 1969. A propósito,
en ese disco, Johnny Cash, con su profunda voz de bajo, canta
como el mismísimo Dios, a dúo con Dylan en Girl
from the north country. Me erizo cada vez que escucho: "If
you travel to the north country fair, when the wind hits heavy on the border
line"...No debo haber sido el único impresionado con Girl
From the North Country. Siempre he sospechado que Joan Manuel Serrat
tuvo en cuenta la letra de esa bella canción de amor de Dylan
cuando compuso, por aquella época, "Amigo mío".
La otra canción
de Johnny Cash que prefiero, también es una canción
de añoranza amorosa: I
still miss someone. Y después, Folsom
Prison Blues.
Johnny Cash siguió al pie de la letra el consejo que
alguien le dio alguna vez a finales de los años 50, cuando dejó
el rock and roll para convertirse en cantante de country: "Nunca
cambies tu voz".
Los dúos que hacía Cash eran para respetar. Escúchenlo
cantar con su esposa, June Carter, a la que le propuso matrimonio
en el escenario. Ese es uno de los episodios de su vida en que la realidad se
confunde con la fantasía, muchas veces por culpa del mismo cantante,
que era bastante mitómano.
Así, de tantas contradicciones a la hora de contar su historia, nunca
se supo a ciencia cierta si tenía más sangre escocesa que cherokee;
si de veras estuvo preso alguna vez; si se quedó sordo de un oído
a causa de una explosión mientras cumplía el servicio militar
en Alemania o si la sordera se debía a que una retozona novia alemana
le perforó el tímpano con un lápiz; si la cicatriz en su
rostro se debía a un navajazo durante una bronca o a una operación
para eliminarle un quiste que le practicó un cirujano que tenía
tremenda borrachera; y va hasta Cash también se había
emborrachado para darse ánimo para la operación...
Johnny Cash, de sobrio, sólo tenía el aspecto:
le metía al bourbon en la costura. Y como suele suceder, cuando estaba
casi en nota, era cuando mejor cantaba y escribía.
Respecto a su aspecto conservador, se vestía de negro en protesta por
la injusticia en el mundo. Mucho antes de que surgiera la canción protesta
o de que la bautizaran con ese nombre, ya Johnny Cash estaba
comprometido con causas sociales, como los derechos de los indígenas
a sus tierras originales y los conciertos benéficos para los presos.
Desengáñese si el periódico Granma lo había convencido
con el cuento de que Silvio Rodríguez fue el primero en llevar la música
a las cárceles. Casi 40 años antes que Silvio, Johnny
Cash hacía giras por las prisiones norteamericanas. Consideraba
que los presos eran su público preferido, porque eran los que más
agradecían sus canciones. Un testimonio de ello es el disco "Johnny
Cash at the Folsom Prison", de 1968, que es uno de los discos en vivo
más convincentes que haya escuchado jamás. También un documental
recogió un concierto suyo en la prisión de San Quentin.
Johnny Cash tenía criterios muy sólidos y una
personalidad muy definida. Solía decir que podían conseguir todos
los sintetizadores que quisieran, pero nunca lograrían sustituir al corazón
humano. Solía jactarse de que no usaba pantalones estrechos, no sabía
bailar ni decir chistes pero se sabía de memoria más de mil canciones.
Por todo lo dicho y algunas cuantas cosas más, definitivamente Johnny
Cash es uno de los que no puede faltar.
luicino2012@gmail.com
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