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EL PAPA QUE NO SE ATREVIÓ
Angélica Mora
12 de febrero de 2013
Apuntes de una Periodista
Maule, Chile – www.PayoLibre.com
– El Papa Benedicto XVI desaprovechó una gran oportunidad de avance
de la Iglesia Católica en Cuba en su visita a la Isla el año pasado.
El Pontífice perdió el poder haber abierto sendas
de libertad y democracia en la isla. Hay muchos que alegarán que el protocolo
de la visita no le permitía al Papa esta clase de agenda. Sin embargo,
otros piensan que era la ocasión perfecta para echar base a las innovaciones
anheladas por los fieles cubanos.
La misma expectativa había habido con la visita del
Papa Juan Pablo Segundo a la Isla en enero de 1998. Pero, con Benedicto XVI
existía el sentimiento generalizado de que algo podría suceder.
El Pontífice permaneció 48 horas en Cuba y desilusionó
a millones al seguir al pie de la letra el programa establecido por el gobierno
de La Habana, que aprovechó la visita para transformarla en un apabullante
triunfo diplomático.
El tinglado, orquestado desde hacía meses, culminó
con el conocido encuentro entre el Papa y Fidel Castro. El ex Máximo
Líder había sido excomulgado hace 50 años por el Papa Juan
XXIII por haberse declarado marxista-leninista y por haber anunciado que conduciría
a Cuba al comunismo.
También la Alta Curia desaprobaba que se mostrara hostil
con los sacerdotes, a muchos de los cuales expulsó de la Isla, cerrando
varias iglesias y colegios religiosos. La excomunión nunca fue levantada.
Durante la reunión Fidel Castro le hizo al visitante
una pregunta ladina que dio vuelta al mundo: "¿Para que sirve un
Papa?". Según el Vaticano, esta interrogante le dio a Benedicto
XVI la ocasión de explicar el sentido de sus viajes y el servicio que
presta a la Iglesia universal. Sin embargo, la pregunta aún sigue produciendo
escozor en los pasillos del Vaticano.
Que el visitante se pronunciara en contra del embargo fue otro
tanto que se anotó el Régimen de la Habana. La condena del Papa
al bloqueo golpeó duro a Washington y fue "la tapa del pomo"
en la Visita Pontificia en la que la Cúpula Gobernante cubana cosechó
todas las ganancias.
El viaje del Sumo Pontífice a Cuba estuvo matizado por
detenciones y prohibiciones de conocidos opositores para evitar que concurrieran
a las misas y otros actos religiosos. El Pontífice no concedió
-pese a habérsele pedido- una audiencia de algunos minutos a las Damas
de Blanco.
Luego de su regreso a Ciudad del Vaticano dejó a muchos
desencantados por todo lo que esa visita pudiera haber sido.
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