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TRAGEDIA Y FATALISMO
Oswaldo Álvarez Paz - DESDE EL PUENTE
4 de febrero de 2013
Caracas,
Venezuela – www.PayoLibre.com
– El título de estas reflexiones fue utilizado por mí hace
algunos años. Quizás con algún sentido profético.
Hoy tiene más vigencia que entonces. Para este momento no hay instrumentos
institucionales que puedan detener la destrucción de la democracia. Queda
muy poco de ella. Vivimos al filo del abismo.
Quizás ya estamos rodando cuesta abajo, si por abismo
entendemos consolidar a este régimen castro-comunista o como quiera llamarse.
Lo cierto es que el infierno está cada día más cercano.
Los insultos, agresiones obscenas y violencia física e institucional
de los últimos días, hablan por sí solos.
Maduro, Cabello, Jagua y ese almirante “en jefe”
Molero, actual ministro de la defensa, parecen una junta de gobierno de tercera
categoría que sólo pueden apelar a la represión para mantener
al gobierno de facto que teóricamente encabeza el impedido Hugo Chávez
Frías desde La Habana. Carecen de toda legitimidad ética y legal,
pero están allí, instrumentos conscientes de quienes dirigen todo
desde el exterior.
Las fuerzas armadas perdieron el monopolio de las armas. Hoy
las comparten con paramilitares, uniformados o no, con bandas del crimen organizado
y con unas neopolicías tan ineficientes como corrompidas. Se libra una
verdadera guerra que sale de las sombras a la luz pública. No olvidemos
que cuando las balas dan en el blanco preciso… comienza la guerra. Quien
promueve una confrontación innecesaria puede ser irresponsable y hasta
criminal. Pero quien la evita cuando es indispensable librarla por razones de
principio y de interés nacional, puede calificarse igual y hasta de cobarde.
Nadie sabe cómo salir definitivamente de esta crisis.
Los cauces normales están agotados y las gestiones políticas,
hechas de la mejor buena fe, han fracasado. La dirigencia opositora tiene que
entender que en sus manos está permitir la destrucción de la República
o impedirlo, luchando por su reconstitución, aunque tenga que ofrendar
la vida en el intento.
Todos sabemos que enfrentaremos un temporal de resultados inciertos,
pero precisamente por eso, los dirigentes tienen que asumir graves responsabilidades.
Hasta los más idiotas entienden que el país está dividido.
Civiles para todos los gustos y militares silenciosamente al borde de la confrontación
interna, son signos inequívocos de lo que está por llegar.
A 21 años del 4F-92
oalvarezpaz@gmail.com
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