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Impotencia Verbal
Lilia Castañer Hernández
26 de enero de 2013
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com
– El lunes 21 de enero de 2013 me dirigía hacia la sede de las
Damas de Blanco, sita en Neptuno #963, e/ Aramburo y Hospital, para asistir
al Te Literario habitual de cada mes.
Ya casi a una cuadra de mi destino, un grupo de personas compuesta
de hombres y mujeres de diferentes edades, con uniformes verde olivo y de ropa
civil, me cierran el paso, y me condujeron hacia un patrullero con agentes de
la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
Me trasladaron a la 4ta estación de la PNR. En el fondo de esta unidad
había una variedad de estos personajes. Uno vestido de civil se acercó
y me interpeló preguntándome mi nombre; no respondí, pues
ellos conocen sobradamente mi identidad. Después me condujeron hacia
un local cerca del “depósito” donde pretendían someterme
a un interrogatorio, ya que me encerraron con un agente joven vestido de verde
olivo. Éste me mira fijamente, consciente de que no va obtener ni una
palabra de mi boca, y me espeta: “con lo mayor que usted es debería
darle vergüenza para estar metida en esto”.
La convicción de que la mejor respuesta era el silencio,
me impidió apabullarlo con la respuesta que me hervía en mi pecho:
“¿y no le da vergüenza a las momias castristas reprimir a
mujeres armadas sólo de su verdad y un gladiolo? ¿Y no le da vergüenza
a las momias castristas imponer una dictadura por 54 años, a un pueblo
que de tanto miedo sólo ha aprendido a botar con los pies? ¿Y
no te da pena a ti con la juventud que tienes obtener un salario indigno para
mantener en el poder a un grupúsculo de octogenarios terroristas y sanguinarios?
¡Es una vergüenza contar con esta formación de Hombres Nuevos!
¡Eso sí da vergüenza!
Sólo Dios, y quienes hayan pasado por estos momentos,
saben cuanto cuesta reducirnos, por disciplina y sentido ético, a ese
estado de indefensión implícito en la impotencia verbal. Nada
es más terrible que no poder decirles cuatro verdades a los esbirros
de la oprobiosa dinastía Castro Ruz.
También con la intercesión divina, la satrapía
y sus cómplices tendrán que responder por sus crímenes
y atropellos contra nuestra sufrida tierra. Y ojalá sea pronto.
Corrección del texto: José Alberto Álvarez Bravo, Secretario
AFACUDE
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