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¿Algo en contra de los nuevos
ricos?
Luis Cino Álvarez
17 de enero de 2013
La Habana,
Cuba – www.PayoLibre.com –
No acabo de entender bien el encarnizamiento de ciertos periodistas de la prensa
oficial contra los nuevos ricos de la Cuba de ahora mismo.
Es cierto que se caracterizan por la arrogancia, la vanidad
y la ostentación, pero comparten esas características con la elite
gobernante, tan falta de clase como ellos, con un mal gusto proverbial, pero
mucho más deshonesta, abusiva y egoísta. ¿Puede alguien
probar que sus lujos y prebendas son ajenos al pillaje, la ilegalidad y a la
doble moral o más bien absoluta falta de ella?
Por acá conocemos bien y sufrimos a diario a la nueva clase que decía
Milovan Djilas, esa fauna omnipotente, por encima del bien y el mal (según
son entendidos en el reino castrista). Los "compañeros dirigentes"
que se caen para arriba y siempre flotan...eso, mientras no choquen contra ciertos
intereses y conveniencias con los que no deben nunca chocar.
Aun así, cuando caen en desgracia, si sus faltas no
fueron tan graves como para merecer el truene definitivo, les reservan pijamas
y dietas especiales en el discreto refugio de sus encantadoras residencias con
todo y para el bien de ellos, que no en vano sirvieron fielmente a los Jefes
durante tantos años.
Mucho más insultantes que las gruesas cadenas y los colmillos de oro
de los pobres diablos que se las arreglan para acumular billetes con sus timbiriches,
su tráfico de pacotilla y sus vendutas de mala muerte, y que los trapos
y gangarrias de las jineteras, son los privilegios a costa nuestra de los bonzos
del Partido Comunista, los hijitos de papá, sus cortesanas y bufones.
Sólo hay que dar una vuelta por Miramar y los barrios exclusivos un poco
más al oeste, para ver sus mansiones con jardines y criados. Para sentir
con cuanto desprecio observan desde el volante de sus raudos carros nuestras
miserables existencias, como de cucarachas.
Pero de eso no hablan ni los más osados periodistas de la prensa oficial.
Se refieren a una demasiada abstracta lucha contra la corrupción y la
burocracia, sin rostros ni apellidos, pero nadie se mete con la meritocracia
revolucionaria. Como si no admitiera discusión alguna el derecho, casi
divino, de ellos y sus descendientes, a todo lo que tienen y a mucho más.
Ahora y en la hora en que esto que todavía llaman revolución se
transforme en cualquier otra cosa que será mala para todos excepto para
ellos.
Idealismos aparte, no comprendo la irritación de algunos tartufos periodistas
oficiales por la ostentación y el mal gusto de los llamados macetas,
que cada vez serán más, porque con la actualización del
modelo económico socialista, pese a los impuestos leoninos y los inspectores
chantajistas de la ONAT, brotarán más nuevos ricos y puede que
hasta cacen ratones. O disidentes.
Por mi parte, a los aristócratas de nuevo cuño de mi barrio, y
a sus hijitas e hijitos engreídos que gustan de la pacotilla y de que
los consideren VIP en los sitios de gozadera en CUC que frecuentan, mientras
no chivateen, estoy dispuesto a perdonarles que no me saluden "porque los
perjudico". Es más, les perdono también el reguetón
a todo volumen que brota de sus equipos de música o por las ventanillas
de sus carros. Que vivan sus vidas según el guión rosa o fosforescente
de las novelas de Univisión o sencillamente como les dé la gana.
A mí, plim... ¿Por qué sufrir con lo que ellos gozan? Ojala
no les cierren el negocito, no los extorsionen demasiado ni les quiten las antenas.
Los otros aristócratas, los de las zonas congeladas, esos me molestan
más. Mucho más.
luicino2012@gmail.com
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