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Por costumbre
Luis Cino Álvarez
7 de enero de 2013
La Habana,
Cuba – www.PayoLibre.com –
Como en aquellos versos de Damaris Calderón, la última noche del
año 2012 fue una de esas en que los cubanos pudimos suicidarnos "por
costumbre".
La Noche Vieja fue más desabrida de lo habitual. Con
los ánimos por el piso y los precios por las nubes, ¿qué
íbamos a celebrar?
Ni siquiera los mandarines se esforzaron en simular algo que
se asemejara a la alegría. Tras recitar en la Asamblea Nacional la habitual
letanía de problemas y los remedios en los que nadie cree, han vuelto
a dejarlo claro: ellos no tienen prisa.
Hay mucho miedo y demasiadas barreras de todo tipo. Muchos
piensan que los cambios sólo pueden venir "de arriba", pero
los presuntos reformistas no aparecen. Por ahora, disfrutan sus privilegios
y aplauden. Y callan. Por costumbre.
Pero todo es posible. Puede haber un día que haya un
error o una casualidad, una palabra mal dicha o malinterpretada. Como la simple
palabra de Gunter Schabowsky, el miembro del Politburó
del Partido Comunista de Alemania Oriental, que echó abajo el Muro de
Berlín, en noviembre de 1989.
¿Y? ¿Valdrá de algo? Ya ni siquiera nos
atrevemos a soñar con un futuro mejor. Perdimos el hábito hace
tiempo. Por costumbre.
Aunque legalizaran los partidos opositores y convocaran la
semana que viene a elecciones democráticas, con supervisión internacional
y todo, los triunfadores serán los oportunistas y sinvergüenzas
-con dinero y cómplices- que aprendieron a tiempo a cambiar de casaca.
Tal vez ni se molesten demasiado en ensayar un nuevo discurso. Total, si de
tan aburridos, nadie les va a prestar asunto...
Sabemos que por muchas décadas nos durará la
resaca apática y cínica de la dictadura, con todos sus vicios
y aberraciones, el sabor a mierda en la boca reseca...
El poeta y ex-disidente búlgaro Edwin Sugarev,
hastiado de la apatía democrática, la "dalavera" (corrupción)
y las nostalgias por el pasado comunista de los mediocres conformistas de la
inercia y de los viejitos que chivateaban para la policía política,
advirtió hace unos años: "Como los israelitas, tendremos
que vagar por el desierto por 40 años más para purgar los pecados
del comunismo. Han pasado 20 años, estamos en medio del desierto y estaremos
esperando por otros 20 años más".
Según esta profecía, a nosotros, que aun no acabamos
de quitarnos de encima a la dictadura, aun nos quedarían 40 años
por delante para alcanzar un estadio medianamente decente. Sin dudas, desconsolador.
Tal vez ni siquiera nuestros hijos, tan desolados como nosotros, o más,
alcancen a llegar al oasis, si es que existe tal oasis y no es sólo otro
espejismo...
Pero no me hagan caso. No quiero ser aguafiestas. Estamos en
enero y para el nuevo año nos llenamos de buenos propósitos. Por
ejemplo, no ser tan puñeteramente pesimista y dejar de fumar. Al final,
sabemos que no vamos a cumplir nada de lo que prometimos. Y siempre tendremos
a mano un montón de justificaciones. Pero, bueno, es por costumbre...
luicino2012@gmail.com
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