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Los que no pueden faltar: Dave Brubeck
Luis Cino Álvarez
28 de diciembre de 2012
La Habana, Cuba –
www.PayoLibre.com – Tal vez si
Beethoven hubiese vivido en el siglo XX, no hubiese tenido
más opción que competir en cuanto a orquestaciones con Duke
Ellington o Count Basie. Pero estoy totalmente convencido de que Bach
y Mozart, con todo eso del contrapunto, hubiesen sido jazzistas. Y
seguramente hubiesen tocado el jazz de la manera que lo hizo el pianista y compositor
californiano Dave Brubeck.
Bastante precoz, ya los 12 años tocaba el piano con grupos profesionales.
Pero no dirigió su propio grupo, que fue un octeto, hasta 1946, cuando
contaba 26 años. Ya para entonces había estudiado con Milhaud
y Schoenberg, lo que le aportó una sólida formación
clásica que evidenciaría luego en su modo exuberante y sofisticado
de componer y tocar el cool.
Su cuarteto, creado
en 1949, por el que pasó Cal Tjader, cobró notoriedad
cuando incluyó al saxofonista Paul Desmond, que se definía
"como un martini seco" y presumía de ser "el saxo alto
más lento del mundo". Precisamente a la autoría de Desmond
se debió "Take five", que en 1959 tuvo tanto éxito internacional
como cualquier canción de la música popular del American Top 40.
Y eso que no es una pieza para nada facilista, si no bastante intrincada, no
tanto por la forma de tocar de Brubeck y Desmond, sino por
la batería del irrepetible Joe Morello.
También "Blues Rondó a la Turk" fue otro tema muy popular.
Las claves del triunfo de Brubeck, digan lo que digan los puristas, fue lograr
un difícil equilibrio entre la innovación y lo comercial, y entre
la sofisticación y la claridad.
¡Cuánto debían aprender de Brubeck -y por qué no,
de gente como Keith Jarret- ciertos pedantes e hípertecnicistas
que no se aburren de pretextar que "el jazz es una música sólo
para músicos"!
La época de oro de Brubeck fueron los años entre
1951 y 1967, cuando Paul Desmond era el saxofonista del grupo.
Su partida dejó un hueco, que intentaron llenar Gerry Mulligan
y otros saxofonistas. Pero Brubeck era mucho Brubeck
y se las arregló de maravillas. En 1976 volvió a tocar
con Desmond en un concierto que es una fortuna para los que
tienen el disco.
En los años 90 todavía Brubeck grababa y hacía
giras por el mundo. Falleció hace unos días, a los 92 años.
No sé si repetir el lugar común de que el jazz, y la música
en general, perdió a uno de los grandes. En definitiva, no es cierto:
Brubeck es de los que nunca podrán faltar.
luicino2012@gmail.com
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