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COPOS DE NIEVE Y ZAPATOS DEBAJO
DEL ÁRBOL
Angélica Mora
24 de diciembre de 2012
Apuntes de una Periodista
Nueva York – www.PayoLibre.com
– Cuando era niña en Chile, solía prepararme muy bien para
la llegada del Viejito Pascuero. Escribía una larga carta pidiendo un
montón de cosas. Luego armaba un Nacimiento con un pesebre rústico
y un espejo que formaba una laguna donde nadaban dos patos de juguete.
María, José y el Niño Jesús eran
figuras que debía poner cuidadosamente en su lugar, porque se podían
quebrar.
El resto, los pastores, los Reyes Magos y los animales del
establo eran todos de material diferente, que hoy estarían prohibidos
por eso de la contaminación con plomo.
A continuación armaba mi árbol de Navidad con
copos de algodón, como si fueran nieve. Luego iba y limpiaba muy bien
mis zapatos blancos. En Chile la Navidad es en Verano. El que está equivocado
es el resto del mundo donde es Invierno. Pero igual, trataba de copiar a Estados
Unidos y Europa y le ponía copos de algodón a mi Nacimiento y
a mi árbol.
Decía que limpiaba mis zapatos blancos, que comenzaba
a usar en septiembre para las Fiestas Patrias. Como era una niña inquieta,
mi calzado estaba bastante gastado en el mes de diciembre y yo, con un poco
de tiza, trataba de tapar su deterioro para la visita del Hombre del Polo en
Nochebuena.
Ah, porque todo niño y niña chileno pone sus
zapatos debajo del árbol o en un lugar donde el Viejito Pascuero los
vea, para que allí -al lado- deje los regalos sacados de su bolsa prodigiosa
e inagotable.
Hoy armo mi Nacimiento tratando que parezca chileno, mientras
afuera caen los copos de nieve.
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