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Ledimir no tiene con qué
pagar la multa
Luis Cino Álvarez
11 de diciembre de 2012
La Habana,
Cuba – www.PayoLibre.com –
La vida no ha sido demasiado generosa con Ledimir Hernández Delgado,
de 38 años, residente en Parcelación Moderna, en Arroyo Naranjo.
Creció separado de sus padres. Cuando era niño, su madre enloqueció
y la tuvieron que ingresar en el Hospital Siquiátrico Mazorra. Lleva
allí más de 25 años, pero no mejora, sino todo lo contrario.
Su padre dejó de atenderlo después que se divorció.
A Ledimir lo criaron sus abuelos maternos,
pero murieron cuando era un adolescente. Desde entonces ha tenido que arreglárselas
como ha podido. Por suerte, aprendió a trabajar duro desde que era un
adolescente. En todo lo que aparezca.
Eso
ha sido siempre: un hombre de trabajo. Honesto, noble, servicial con sus vecinos,
para nada problemático. Ni siquiera bebe. Sus únicos vicios son
los cigarros y el café. Su hobby, tallar madera. Es más lo que
aprendió solo que lo que le enseñaron de pequeño en la
casa de la cultura. Esculpir figuras en trozos de madera es lo que más
disfruta hacer, aparte de la música de Kenny G.
Ledimir nunca se ha decidido a tener hijos, no tanto por esperar
tiempos mejores, sino porque no tiene casa propia. Vive en casa de su mujer,
con la familia de ella, otras cinco personas. Su mujer, que es mayor que él,
ya no puede tener hijos. "Si un día nos peleamos, no tengo donde
ir", me dice. "¿Tú crees que así se puede tener
hijos? ¿Para qué? ¿Para que pasen lo mismo que ha pasado
uno?", me pregunta.
Como Ledimir es opositor desde hace años (es integrante
del Partido Democrático 30 de noviembre-Frank País y del Movimiento
Cubano Jóvenes por la Democracia), el estado no le da empleo. Ha trabajado
como cocinero en varias cafeterías particulares, pero a todas han ido
oficiales de la Seguridad del Estado ha advertirle a los dueños que "si
no lo botan, tendrán problemas por emplear a un contrarrevolucionario".
Así, a Ledimir no le han dejado otra
opción que irse del país. En agosto se lanzó al mar en
una embarcación rústica, pero lo atraparon las Tropas Guardafronteras
cuando estaba a la deriva a 10 millas de la costa. Me dice que preferiría
haberse ahogado, porque ahora su situación es peor. La Capitanía
del Puerto le ha impuesto una multa de 3 500 pesos por "navegar sin permiso".
Como no tiene el dinero para pagar semejante multa, lo más seguro es
que tenga que ir a la cárcel, igual que Boris Rodríguez
Jiménez, también del Partido Democrático 30 de
noviembre-Frank País, y el Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia,
que está preso en Valle Grande desde hace más de tres meses.
"Desde que empecé en la oposición, la policía
política me hace la guerra. Cada vez que participo en una actividad opositora
me prenden y me encierran varias horas en la unidad policial del Capri. Han
amenazado varias veces con enviarme a la cárcel si sigo en la oposición",
refiere Ledimir.
Ante esa situación, hace más de dos años
llenó un formulario en la oficina de refugiados políticos de la
SINA en La Habana, pero lo denegaron porque según dijeron, no tenían
muchas evidencias de que fuera perseguido por las autoridades. "Parece
que los americanos, para darme la visa de refugiado, necesitan que pase antes
por la cárcel", comenta.
Me temo que eso puede estar al ocurrir. Le advirtieron que
si no pagaba la multa antes del 29 de noviembre, esta aumentaría a 6
000 pesos. La única oportunidad que le ofrecieron, es pagar cada mes
750 pesos hasta llegar a los 3 500 pesos. Este mes pudo pagarla porque varios
amigos lo ayudaron a reunir el dinero. El próximo mes no sabe qué
pasará.
"¿Cómo voy a arreglármelas todos
los meses para pagar esa cantidad?", me pregunta. "No sé qué
voy a hacer...El estado no me da trabajo ni licencia para trabajar por cuenta
propia, no puedo vender en la calle porque me meten preso, no tengo modo de
ganarme la vida honradamente... ¿Con qué coño voy a pagar
la multa? Como no tengo dinero para pagarla, me van a enviar un año y
un mes a la prisión de Valle Grande. Y puede que allí me compliquen
con algún delito y me echen más años de cárcel.
En un final, eso es lo que quieren. No les importa que me haya querido ir del
país, lo que quieren es castigarme por ser opositor".
luicino2012@gmail.com
Foto: Luís Cino
Ledimir Hernández Delgado
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