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de medio siglo burlando los derechos humanos
Sección: Una isla perdida en el mar
Julio César Gálvez
10 de diciembre de 2012
Madrid, España – www.PayoLibre.com
– La actual crisis económica y social se extiende y agrava entre
los sectores más vulnerables de la población: niños, ancianos,
discapacitados, mujeres, minorías étnicas. No es un caso aislado.
Es una trama bien estructurada hace más de 50 años para el control
de todo un país. La falta de valores éticos y morales y la corrupción
galopante de la clase gobernante se suma a lo anterior.
A pesar de las ilusorias reformas anunciadas por el general
Raúl Castro al asumir el mando de la nación, la realidad es bien
distinta.
El desempleo, los recortes en los presupuestos públicos,
la ineficiencia del sistema político, económico y productivo,
y las reiteradas promesas incumplidas desde hace más de 50 años
han llevado al empobrecimiento y la marginación de todo un pueblo, acosado
y atemorizado mediante el hostigamiento y la represión constante.
Cuando se cumplen 64 años de la proclamación
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el régimen
totalitario cubano, arremete contra todo el que disienta del discurso oficial,
aunque para ello ofenda o denigre verbalmente, incurra en la agresión
física y hasta en el asesinato de Estado si es necesario.
Más de 440 detenciones políticas durante el pasado
mes de noviembre, lo cual triplicó lo acaecido en el año 2010,
es una muestra del aumento de la represión desatada por quienes llevan
más de 50 años ostentando el poder en la isla.
Es el acoso perenne contra las Damas de Blanco, quienes fueron
golpeadas los días 4 y 11 de noviembre en las provincias de Holguín
y Santiago de Cuba, por el delito de asistir a misa y pedir libertad para los
presos políticos que aún están tras las rejas.
Calixto Ramón Martínez, periodista independiente,
de 42 años, quien se mantiene en huelga de hambre desde el 10 de noviembre
en la prisión Combinado del Este de La Habana, acusado de desacato, quien
destapara el incontrolable brote de cólera existente en todo el país,
es uno de quienes día a día ponen en riesgo su vida para que la
realidad de lo que ocurre dentro de Cuba no caiga en el olvido.
El escritor Ángel Santiesteban, premio de novela Casa
de las Américas 2009, condenado a 5 años de prisión mediante
una falsa acusación -desestimada por el tribunal que lo juzgó-
anunciada con sarcasmo e ironía por antelación por el oficial
de la policía política que se hace nombrar Camilo.
Son los 21 integrantes de la Unión Patriótica
Cubana, presos en estos momentos por reclamar de forma pacífica libertad
y democracia, sin cargos ni justificación alguna. La cuarta parte del
total de sus integrantes.
Antonio Rodiles, preso durante 9 días, Ángel
Santiesteban, Ángel Moya, Librado Linares y 9 opositores más golpeados
y detenidos, entre el 7 y el 9 de noviembre por indagar acerca de la detención
arbitraria de una pareja de jóvenes abogados independientes.
La agresión física contra Guillermo Fariñas,
Premio Sajarov 2010, y hasta la amenaza contra Elizardo Sánchez, presidente
de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, a mediados de mes, tras salir
de una reunión de opositores, algo que hacía dos años no
ocurría.
Fue la salvaje agresión contra la joven Berenice Héctor
González, en la provincia de Cienfuegos, por defender el honor de las
mujeres de su familia quienes son Damas de Blanco. Incontables navajazos en
cara, cuello, antebrazos, muslos y nalgas recibió la quinceañera,
mientras su agresora, hija de un coronel del Ministerio del Interior de la provincia,
se pasea por las calles de la Perla del Sur sin contratiempo alguno, fueron
hechos consumados de violaciones flagrantes de derechos humanos.
El régimen cubano se degrada a sí mismo ante
el temor a la pérdida del poder y el control de las calles, pero el aumento
de las protestas públicas y callejeras, las denuncias de la represión
y los abusos que comete la policía política y las turbas paramilitares,
el llamado a la reflexión y las alternativas empleadas por la disidencia
para alcanzar la necesitada libertad y democracia, demuestran que el pueblo
cubano ha dicho: Basta ya.
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