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Las dos Riversides
Luis Cino Álvarez
7 de diciembre de 2012
La
Habana, Cuba – www.PayoLibre.com
– Como hacía tanto que no se escuchaba, muchos pensábamos
que la Orquesta Riverside, con todo y las glorias pasadas, incluida "Vereda
tropical", ya no existía.
Nos enteramos que no era así cuando la rearmaron a la
carrera para que actuara en el Centro Internacional de Prensa, en La Habana,
el viernes 23 de noviembre, y subrayara con su presencia una beligerante declaración
del Instituto Cubano de la Música.
Resulta que en Miami, el trompetista Mario del Monte y su hijo
Mayito, ex integrantes de la Riverside que residen en Estados Unidos, decidieron
refundar la orquesta. Y del lado de acá del estrecho de la Florida, parecen
dispuestos a dar batalla como si estuviese en juego la soberanía cubana
sobre un pedazo del territorio nacional.
Tan es así que como si no fuese suficiente la protesta
ante la prensa nacional y extranjera de Raúl Nacianceno, actual director
de la orquesta del lado de acá y sobrino de Alfonso Nacianceno, uno de
sus fundadores en el año 1938, saltó al ruedo Orlando Vistel,
el director del Instituto Cubano de la Música, habitualmente tan esquivo
y despótico con los músicos del patio que no sean Juan Formel,
Chucho Valdés o Silvio Rodríguez.
Increíblemente, en esta ocasión acudió
personalmente y no encomendó a su secretaria o cualquier tracatán
que saliera al teléfono de su oficina y dijera que no se encontraba en
La Habana o que estaba reunido.
Parece que la ocasión ameritaba la presencia de Vistel.
Y no precisamente porque quieran "usurpar y desnaturalizar un símbolo
del patrimonio sonoro nacional", sino por quiénes lo hacen y en
qué lugar: exiliados cubanos y en Miami, la capital del exilio. Que si
no fuera así, ya por los predios del Instituto Cubano de la Música
estuvieran sacando la cuenta de cuantos euros o dólares reportaría
vender el nombre de la Riverside.
Pero nunca a la mafia de Miami, que para el régimen
los exiliados siguen siendo eso y peor, por mucho que proclame su disposición
de "normalizar sus relaciones con la emigración".
Recuerdo que hace años hubo una disputa entre Roger
Waters y David Gilmour por el nombre de Pink Floyd. Algo similar pasó
con Yes y Creedence Clearwater Revival. Ha habido muchos casos más. Y
todos se han resuelto en los tribunales. Pero en el caso de las dos Riversides
la batalla legal es la que menos conviene a las partes involucradas. Lo ideal
es politizar la cuestión y hacer bastante bulla, para ver quién
les hace caso.
Raúl Nacianceno y Orlando Vistel descartaron un proceso
jurídico. Vistel, siempre tan atento al negocio, advirtió que
sería costoso.
Para que no haya dudas de que a la Riverside le insuflaron
aire, todavía respira y está del lado de acá, Vistel anunció
que la renovada orquesta "está incluida en los planes de grabación
de Producciones Colibrí para el año 2013".
Y uno no sabe si reírse o sentir bochorno por este nuevo sainete de
una nación dividida.
luicino2012@gmail.com
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