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No todo es color de rosa
Aimée Cabrera
5 de noviembre de 2012
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com
–– La variante del trabajo por cuenta propia propicia la alternativa
de obtener empleo de manera legal pero hay una cadena de inconvenientes para
estos trabajadores conocidos como cuentapropistas ligadas al burocratismo, la
corrupción y la indolencia, entre otros.
Por momentos se ve una calle animada con varios cafés,
quincallas o mini restaurantes, de pronto, desaparecen algunos o todos. Además
de las trabas que les pone el gobierno a través de los funcionarios de
las distintas entidades afines a esta modalidad laboral, la situación
económica es crítica en toda Cuba, no siempre pueden tener las
ventas que desean.
“No me he recuperado, todavía debo dinero, después
que cumplo con todo lo que tengo que pagar lo que queda es poco para un diario”,
dice un vendedor de dulces. Su mostrador rueda calle abajo, cuando se estaciona
para vender no se ven todos los dulces frescos y apetitosos.
A modo general, estos trabajadores por cuenta propia tienen
que vérselas no sólo con los inspectores deseosos de poner multas
tengan o no la razón, sino con los ilegales quienes les hacen competencia
ofertando sus mercancías y servicios a precios inferiores. La participación
de los agentes policiales ante casos como éstos es nula.
La indisciplina parece establecerse para entorpecer la labor
que muchos hacen con respeto. Las ilegalidades y el no cumplir con lo establecido
son muy continuadas, por lo que se aprecia una falta de control, de quienes
tienen que velar por el cumplimiento de las normativas existentes. Falta un
buen trecho para obtener logros con calidad.
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