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CONVERSACIONES DE PAZ
Oswaldo Álvarez Paz
23 de noviembre de 2012
Caracas, Venezuela – www.PayoLibre.com
– Estamos siguiendo muy de cerca las negociaciones de paz entre el gobierno
del Presidente Juan Manuel Santos con la narcoguerrilla colombiana de las FARC.
Lo hacemos en todas sus facetas. Desde las iniciales conversaciones secretas
que ahora se han debelado, hasta el reciente encuentro en Oslo, lo que sucede
en La Habana y la participación de los gobiernos de Cuba, Chile y Venezuela
como “acompañantes” de Colombia.
A todos los efectos aspiramos el éxito de un proceso
que debería estar destinado a ponerle punto fino a un conflicto pluriofensivo
que demasiado mal le ha causado a Colombia, al vecindario y al mundo entero.
Pero, sinceramente, tengo serias dudas de que estas jornadas puedan ir más
allá que los intentos de cuatro antecesores de Santos que también
lo intentaron, aunque en circunstancias y condiciones algo distintas.
De la misma manera no somos ajenos a las discrepancias públicas,
a veces demasiado ruidosas, entre el señor Santos y el expresidente Álvaro
Uribe Vélez. La política de Seguridad Democrática desarrollada
por este último, ha sido lo más eficiente y ejemplar de las últimas
décadas. Hemos deplorado el abandono de la misma por parte de quien fue
el principal ejecutor desde el ministerio de la defensa. Las consecuencias están
a la vista. No sólo por la división creciente entre los sectores
verdaderamente democráticos del país, sino también por
el debilitamiento y desmoralización que se siente en las fuerzas militares
y policiales del hermano país.
Desde nuestra trinchera de lucha nos hemos identificado con
las actuaciones de Uribe. Lo consideramos protagonista de buena fe en lo que
dice y en lo que hace, aunque deploramos el duro enfrentamiento con Santos.
Debemos rechazar las insólitas maniobras de algunas importantes instancias
del poder público colombiano para debilitar a Uribe desprestigiando algunos
de sus colaboradores más importantes y a quienes por ganarse el favor
del actual Presidente se desdicen así mismos y de su pasado reciente.
Ya nada puede sorprendernos, pero lo importante es que nadie
baje la guardia frente al narcoterrorismo de las FARC, ni con relación
a las estructuras del crimen organizado que saben mover sus tentáculos
en las alturas del poder político y económico de nuestros países.
Nada pasará por obra y gracia del Espíritu Santo.
No olvidemos nunca que la voluntad de Dios se cumple en la tierra a través
de los seres humanos.
oalvarezpaz@gmail.com
EXPRESO, Lima
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