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A título personal
José Alberto Álvarez Bravo
20 de noviembre de 2012
La
Habana, Cuba – www.PayoLibre.com
– Como su nombre lo indica, esta nota sólo representa mi posición
personal, aunque admito que también representa la de otros cubanos dentro
y fuera de la isla que piensan como yo.
En contraposición a la escandalosa connivencia de la
mayoría de los gobiernos del mundo ante los alevosos crímenes
de la dinastía Castro contra el pueblo cubano, cuatro países europeos
merecen el abrazo de nuestros sangrantes corazones: Suecia, República
Checa, Alemania y Polonia.
Polonia, que siempre guardará luto por sus hijos cruelmente
inmolados en Katyn por el comunismo ruso, tuvo que soportar la anexión
soviética hasta la desaparición de aquel diabólico engendro.
Al haber padecido bajo la bota de un sistema análogo de dominación
totalitaria, comprende los sufrimientos del pueblo cubano y se pone de su lado
resueltamente, sin medir ni vacilar ante los riesgos que implica buscarse problemas
con unos rufianes de la catadura de los Castro y su pandilla de malhechores.
República Checa, que vio sus históricas calles
y plazas hoyadas por las esteras de los tanques de guerra rusos, que padeció
bajo un gobierno satélite de una potencia extranjera durante la mayor
parte de la segunda mitad del siglo XX, ha brindado siempre, afrontando los
riesgos, su resuelta solidaridad a la causa del respeto a los derechos humanos
en Cuba, conducta que nos convierte en deudores de gratitud para con el gobierno
de ese país amigo, elegido libremente por los propios ciudadanos y por
consiguiente su legítimo representante.
Alemania, milenario país que pese a haber entronizado
una ideología que compitió con el imperialismo soviético
en la dominación mundial, con una de sus partes integrales aherrojadas
por el yugo de la ocupación extranjera, superó una difícil
reunificación para convertirse en uno de los adalides del estado de derecho
a nivel planetario. Con el estado, el pueblo y el gobierno alemán nos
unen fuertes vínculos cimentados en la gratitud por el apoyo que nos
brindan a quienes luchamos, dentro y fuera de Cuba, por los derechos de todos
los cubanos.
Suecia, país que no ha tenido que padecer por la implantación
de regímenes que encubren sus crímenes bajo el hipócrita
disfraz del “socialismo” cuartelario, y quizás por aquilatar
el valor de la democracia sin sufrir los quebrantos de sus imposturas, es una
de las honrosas excepciones al lacayuno concierto de aplaudidores de la dinastía
Castro. Los cubanos que luchamos por los derechos que nos arrebatan quienes
gobiernan sin el consentimiento manifiesto del pueblo, agradecemos al Reino
de Suecia por su valiente apoyo y su desinteresada ayuda a esta noble causa.
No debe modificarse la Posición Común ante los
depredadores de las libertades del pueblo de Cuba, a quienes la circunstancia
de haber nacido también en esta tierra no les confiere el derecho a imponernos
un régimen que sólo alimenta el resentimiento y el odio entre
cubanos por diferencias ideológicas.
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