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La historia se repite
Sección: Una isla perdida en el mar

Julio César Gálvez

16 de noviembre de 2012

Madrid, España – www.PayoLibre.com – Una vez más la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas condenó el embargo comercial y financiero que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde febrero de 1962, cuando el presidente John F. Kennedy lo aprobara oficialmente. La resolución – la número 21 que se discute y somete a votación en la ONU desde que en 1992 se aprobara la primera con 59 votos a favor, 3 en contra y 71 abstenciones – contó en esta ocasión con el respaldo de 188 países, teniendo en contra los votos de Estados Unidos, Israel y Palau y las abstenciones de Micronesia e Islas Marshall.

El régimen cubano lo cataloga de victoria, pero una victoria pírrica. Lo cierto es que el hecho se ha vuelto monótono y trivial. Una rutina más a cumplimentar por los representantes diplomáticos de la mayoría de las naciones de este mundo, quienes por espacio de 50 años poco o nada les ha preocupado o interesado el tema.

La organización multinacional, al igual que Estados Unidos lo llama embargo. El régimen cubano sube la parada y lo cataloga de bloqueo para remarcar la connotación política “del enemigo de la acera de enfrente”, “del imperialismo feroz y explotador” al que tanto quieren conquistar y atraer en busca de sus tan necesitados dólares. Es la manera de justificar la ineficiencia y los enormes errores políticos, económicos y sociales cometidos por más de medio siglo por el totalitarismo cubano. En realidad es un diferendo entre dos países que no tienen relaciones diplomáticas desde hace 50 años. Nada más.

Lo cierto es que Cuba solo ha estado sometida a un bloqueo, y no total, en dos ocasiones. La primera en 1898, cuando Estados Unidos entró en la guerra de independencia contra España, y cerró al tráfico marítimo el puerto de La Habana, impidiendo el abastecimiento de las tropas españolas en el occidente de la Isla, así como la destrucción de la escuadra que comandaba el almirante español Cervera, quien tozudo y empecinado, pretendió romper la encerrona que las naves estadounidenses tenían sobre la bahía de Santiago de Cuba, donde murieron cientos de marinos y soldados españoles en una batalla inútil y perdida antes del primer disparo.

La segunda ocasión fue la Crisis de Octubre, en 1962, cuando fueron detectados los cohetes soviéticos instalados en la Isla, lo que estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear, y que fuera zanjeada entre el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, y el primer secretario del PCUS, Nikita Jruchov a la vez que ignoraban de sus acuerdos a Fidel Castro. Todavía está en la memoria de muchos cubanos, cuando en las claras mañanas se sentaban en el muro del malecón habanero a contemplar y discutir, como buen cubano, si era el Oxford u otro el nombre del barco que se divisaba en la línea del horizonte azul turquí.

Hay cosas que son incomprensibles en estas votaciones. La inmensa mayoría de estos países que votan a favor de levantar el embargo contra Cuba tienen sus misiones diplomáticas en La habana y sus representantes conocen muy bien la situación por la que atraviesa el pueblo cubano. Conocen a muchos de los disidentes cubanos. Han recibido en sus sedes a Las Damas de Blanco. No son ajenos a las violaciones de los Derechos Humanos, las golpizas públicas contra quienes manifiestan su oposición al régimen cubano, a las serias carencias alimenticias que sufre el pueblo. Ante esa situación: ¿Por qué no piden al régimen cubano el cumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos? ¿Por qué no solicitan la celebración de elecciones libres y pluripartidistas con la presencia de observadores internacionales a quienes llevan más de 50 años en el poder? Silencio y complicidad.

El bloqueo o embargo, como usted le quiera llamar, lo tiene impuesto el sistema totalitario cubano contra su propio pueblo, quien carece de los derechos más elementales como ser humano, y se encuentra entre los países más pobres del continente americano, solo por encima de Haití y Guatemala. Triste consuelo para quienes viven y subsisten casi de caridad, “del lobo, un pelo”
Las autoridades cubanas reclaman que por culpa del bloqueo estadounidense han dejado de percibir Un Billón de dólares en transacciones comerciales, más las contradicciones en sus planteamientos son abismales. La dictadura totalitaria cubana ha podido permitirse el lujo de vivir de los 6 mil millones de dólares que recibía anualmente de la desaparecida Unión Soviética. Si sacamos el monto total de estos subsidios, de seguro supera ampliamente lo entregado por Estados Unidos mediante el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa a la terminación de la II Guerra Mundial.

Baste señalar que el pasado 2011 Cuba compró en Estados Unidos, el sexto socio comercial de la isla --sólo superado por Venezuela, la Unión Europea, Canadá, Brasil y China-- más de 300 millones de dólares en productos alimenticios, lo que lo convierte en uno de los principales suministradores de alimentos a la isla. A esto debemos añadir que el régimen de la isla recibió por concepto de remesas familiares más de 2 mil millones de dólares, según Ronald Godard, representante de Washington en la Asamblea General de la ONU.

Muchas son las expectativas y las habladurías de que el presidente Barack Obama pudiera eliminar el embargo. No será la primera vez ni la última que se comente este irrealizable proyecto, pues de seguro no querrá pasar a la historia como el primer presidente estadounidense que claudicó ante los Castro.


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