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Más de lo que realmente es
Luis Cino Álvarez
5 de noviembre de 2012
La Habana,
Cuba – www.PayoLibre.com –
El pasado 16 de octubre, una nota del Ministerio de Relaciones Exteriores explicaba
a los cubanos interesados en viajar al extranjero que “a partir del 14
de enero del 2013 sólo se exigirá la presentación del pasaporte
corriente actualizado y la visa del país de destino, en los casos que
la misma se requiera”.
¡Como si eso fuese poco! El permiso de salida del país,
la ominosa tarjeta blanca, es sustituida por la actualización del pasaporte,
que las autoridades se arrogan el derecho de conceder, el doble de caro, a quien
estime oportuno concedérselo.
Modificación de la ley migratoria. Con el argumento siempre a mano “del
derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes ingerencistas
y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados”, el editorial
del periódico Granma del 16 de octubre que convoyó la nota del
MINREX, advertía que se tomarán “las medidas necesarias
para proteger el capital humano creado por la revolución”.
Es decir, que el Ministerio del Interior se reserva el derecho
de retener en el país a los profesionales, en particular a los médicos
-esos esclavos de bata blanca que tanto costó formar y que tanta divisa
convertible y dividendos propagandísticos aportan en sus misiones en
el exterior-, deportistas de alto rendimiento, funcionarios, muchachos en edad
de pasar el servicio militar, ciudadanos que tengan deudas pendientes con el
estado y una amplísima categoría de personas que resulten –a
discreción del régimen– “de interés público”.
Suponemos que entre estas últimas personas englobadas
en el inciso h del artículo 43, estén, por ejemplo, determinados
disidentes a los que no conviene tenderles el consabido puente de plata al enemigo
que huye, sino machucarlos un poco más para hacerles purgar sus pecados
y si es posible, chantajearlos y largarlos desmoralizados.
Tan desmoralizados como los cubanos residentes en el exterior
que sean obedientes y respetuosos de la dictadura, quienes ahora podrán
permanecer en Cuba no uno, sino hasta tres meses.
Según el editorial del órgano oficial del Comité
Central del Partido Comunista, las nuevas medidas migratorias “se inscriben
dentro del proceso irreversible de normalización de las relaciones de
la emigración con su patria”. Léase, diluir el exilio anticastrista
en una masa de inmigrantes económicos, que además de aportar sus
remesas a la colmena verde olivo, está obligada a “portarse bien”
para que les permitan visitar a sus familiares en Cuba.
Los pichones autorizados por Papá Estado a volar del
nido, los que no le interesen particularmente y que dispongan de dinero suficiente
o de parientes en el exterior que se lo envíen, ahora pueden permanecer
fuera del país, no once, sino 24 meses. Y si así lo deciden, si
lograron burlar el tamiz consular de “los posibles inmigrantes”
y sus parientes están dispuestos a pagar las elevadas multas correspondientes,
podrán quedarse a probar fortuna en otras tierras.
En la metamorfosis al capitalismo mercantilista de estado y
partido único, como en los tiempos de Camarioca, Mariel o la crisis de
los balseros, conviene aliviar presión social de la caldera, no vaya
a ser que reviente.
Qué más da, si ya hay demasiados, que se vayan
unos cuantos macetas de poca monta –los de mucha ya sabemos quiénes
son–, jineteras y timbiricheros protocapitalistas poco confiables, que
no tendrán más remedio que emplear una buena parte de sus dólares
o euros en enviar remesas a sus familiares en Cuba o gastarlos en las Tiendas
de Recuperación de Divisas cuando vengan a visitarlos.
La modificación de la ley migratoria es una estafa.
Otra más. Digamos que es un poquito menos de lo mismo. Por algo advirtieron
que como todas las demás medidas raulistas, tomadas “sin prisa
y sin pausa”, no es una reforma sino una actualización. Como la
del modelo económico.
Por lo pronto, luego del optimismo inicial de los que se aprestaban
a vender casas y carros para irse del país, ya hay bastantes decepcionados
que supieron leer entre líneas la habitual trampa en la nota del MINREX
y el texto legal de la Gaceta Oficial, todas redactadas de un modo lo suficientemente
ambiguo como para aparentar que es mucho más de lo que realmente es.
luicino2012@gmail.com
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