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Las herejías del Che

Luis Cino Álvarez

2 de noviembre de 2012

La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – Che Guevara, aunque nunca lamentó los millones de víctimas del estalinismo, fue un hereje del comunismo soviético. Hubiera preferido el de Mao o el de Trotsky.

Señala el ensayista Aurelio Alonso que Che Guevara criticó del comunismo soviético las incongruencias de "un capitalismo agonizante que no agoniza, una vía no capitalista de desarrollo que no se puede precisar, una clase obrera dirigente del movimiento de liberación nacional donde prácticamente no existe clase obrera".

En "El socialismo y el hombre en Cuba" advertía Guevara sobre "la posibilidad de zarpar hacia el comunismo y nunca llegar a la meta". Cosa esta, que ya pasó en Cuba.

Entre 1963 y 1964, los criterios heréticos de Che Guevara provocaron una memorable y hoy poco documentada polémica con los más ortodoxos seguidores de la línea de Moscú, entre ellos Carlos Rafael Rodríguez, acerca de la naturaleza de la organización de la economía socialista.

Guevara consideraba banal el planteamiento de una economía política del socialismo y aconsejaba "huir del mecanicismo como de la peste".

En 1965, cuando Guevara se fue, primero al Congo y luego a Bolivia, dejó tras de sí una estela calamitosa en la economía cubana. A partir de entonces, se impusieron las concepciones económicas de sus adversarios pro-soviéticos.

A 45 años de su muerte y más de dos décadas después del derrumbe del socialismo real, las herejías del Che son como agua para chocolate en el intento de poner a reflotar a la revolución castrista en su momento más crítico.

Algunos creen hallar en los escritos de Guevara las coordenadas a seguir para la implementación del ambiguo y difuso socialismo del siglo XXI.

Hay quien cree advertir "el debate del socialismo a reinventar" en otra cita de Guevara: "Las masas deben tener la posibilidad de dirigir sus destinos, resolver cuanto va para la acumulación y cuanto al consumo, la técnica económica debe operar con estas cifras y la conciencia de las masas asegurar su cumplimiento".

Hoy se discute cómo diseñar las instituciones, cuál debe ser el régimen de propiedad sobre los medios de producción, si el estatista o el socializante...Se invoca a Marx. Vuelve a estar en ebullición, con perdón de Stalin, el samovar trotskista del camarada Lev Davidovich. No hay mucho más de qué echar mano.

Más allá del marketing de posters, boinas y camisetas, el pensamiento de Che Guevara, que una vez resultó herético, ahora es conveniente. Pero, dividendos ideológicos aparte, es poco lo que podrá aportar, en cuanto a pensamiento económico, el icono más romántico de la izquierda mundial, porque Che Guevara no era un economista.

"El socialismo económico, sin la moral comunista, no me interesa", confesó Guevara en 1963 al periodista francés Jean Daniel.

Antes que Fidel Castro lo designara Ministro de Industrias, en 1960, Che presidió, en un momento crucial, el Banco Nacional de Cuba. El Comandante buscaba un economista. Che, adormilado, entendió que lo que buscaba el Comandante en Jefe era un comunista.

Lo único perdurable que legó Ernesto Guevara a la economía cubana fueron las tres letras de su apodo porteño en los billetes que firmó cuando era presidente, por carambola, del Banco Nacional. ¿Servirán hoy de amuleto contra el naufragio?

luicino2012@gmail.com
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