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Futuro laboral incierto para los
jóvenes
Aimée Cabrera
23 de junio de 2012
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com
– Si el futuro laboral es incierto para los que lograron con su esfuerzo
y profesionalidad la estabilidad durante décadas, y la perdieron por
el fin de tantas entidades o sus fusiones con otras, qué puede quedar
para los jóvenes.
Muchos jóvenes han realizado estudios en los niveles
medio superior o superior de acuerdo a sus preferencias, sin embargo, una vez
que los culminan no pueden optar por plazas donde puedan volcar sus conocimientos.
En algunos casos son marginados por no tener experiencia laboral.
Las empresas solicitan trabajadores para cubrir plazas pero especifican que
deben tener una cantidad de años de experiencia. Así los no experimentados
terminan en trabajos que nada tienen que ver con lo que estudiaron.
Otros se insertan en labores agrícolas, de la construcción
o de la campaña contra el dengue. “Ninguna de las tres me conviene,
ni soy campesino, ni me gusta trabajar en la construcción, ni me imagino
con el traje gris de la campaña; no sé para qué lo obligan
a uno a estudiar”, considera un joven de apenas 20 años.
Los hay que quisieran convertirse en trabajadores por cuenta
propia pero no tienen dinero para asumir un negocio propio: En la actualidad
hay 385 775 trabajadores no estatales, de ellos 73 118 son jóvenes cuyas
edades oscilan entre los 18 y 35 años y representan el 19%.
“Intentamos trabajar por lo legal. Soy diseñador
y un amigo tiene una buena computadora, podía haber sido próspero
pero aquí te ponen muchas trabas, por eso me voy (del país), lo
siento por mi mamá y mi abuela, pero me voy a poner viejo y esto es siempre
lo mismo”, comenta un muchacho desilusionado.
La última moda en ropas, calzado y bolso acompañan
el aroma de un perfume francés; la linda chica está impecable.
Ella no trabaja ni por la izquierda ni por la derecha, y no niega llevar unos
“añitos” en la profesión más antigua de la
humanidad.
“Ni voy a criar gallinas, ni voy a trabajar en un Agro,
o a vender ropa o artesanía cogiendo sol: ¡de eso nada! El día
que me empate con un yuma (extranjero) no lo pienso dos veces, me voy. No me
he ido porque no tengo familia afuera (en el exterior) y no he conocido a alguien
serio, que cambie mi vida. No me desespero, algún día me tocará
(la suerte), ¿no les toca a los hijos de los pinchos (dirigentes), por
qué a mí no?, concluyó la joven.
Enviado por: Delfín Leyva
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