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ANGUSTIA FRONTERIZA
Oswaldo Álvarez Paz - DESDE EL PUENTE
28 de mayo de 2012
Caracas,
Venezuela – www.PayoLibre.com
– El ciudadano común del centro de la república, extremadamente
preocupado por su propia seguridad, por la de la familia y los bienes, quizás
no perciba en toda su magnitud el drama que se vive a lo largo de los casi tres
mil kilómetros de frontera colombo-venezolana.
Sólo los habitantes de los pueblos y caseríos
de Apure, Táchira y Zulia sufren, a tiempo completo, los males derivados
de la presencia activa de las estructuras del crimen organizado. Esas que sirven
de instrumento operativo al terrorismo guerrillero, al narcotráfico y
a nuevas estructuras armadas que dicen actuar a nombre y en defensa de la revolución
bolivariana.
La impunidad es de tal naturaleza que los irregulares controlan
la vida ciudadana, sustituyen a las autoridades locales y se convierten en punto
de referencia hasta para resolver conflictos familiares y problemas propios
de la vecindad.
Allí no se agota el problema. Las acciones de los irregulares
se extienden a otros estados, avanzan hacia la capital de la república
con acciones que aumentan la angustia existencial de toda Venezuela.
La situación es tan grave que nuestro prudente candidato
presidencial, Henrique Capriles, acaba de decir que las FARC están en
Caracas y, lo que es tanto o más grave, que el presidente Chávez
lo sabe, como también sabe la ubicación de los campamentos guerrilleros
en todo el país y la de quienes los comandan.
Las respuestas de los voceros del régimen han sido tan
débiles que las sospechas y dudas que antes existían sobre estos
temas se convierten en convicciones basadas en múltiples evidencias.
Agradezco al periodista Alfredo Michelena el agudo trabajo
que bajo el título de ¿Quién manda en la frontera? publicó
a principios de mayo en la revista ZETA. Allí sintetiza una reciente
publicación colombiana llamada “La Frontera Caliente entre Colombia
y Venezuela”, editada por Random House Mondadori y presentada en la reciente
Feria del Libro de Bogotá. Recomiendo ampliamente su lectura.
La desinstitucionalización de la vida fronteriza es
producto de una mezcla de comodidad y complicidad mucho más grave de
lo que parece.
oalvarezpaz@gmail.com
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