Versión para Imprimir
En Cuba todos somos "delincuentes"
Jaime Leygonier
9 de agosto de 2009
La Habana – www.PayoLibre.com
– Presos en la trampa que la dictadura llama "revolución cubana",
absolutamente todos los cubanos podemos ser procesados judicialmente por diversos
delitos que nos es imprescindible cometer para satisfacer necesidades elementales
que el Estado crea; no satisface y castiga por satisfacer.
Tal anormalidad legal ocurre porque el Estado viola los derechos
más elementales al trabajo, a su remuneración, a la propiedad,
impone salarios ínfimos y precios desproporcionados a esos salarios y
monopoliza servicios vitales que incumple: como el abastecimiento de alimentos,
la reparación de viviendas y venta de materiales de construcción.
Su ataque contra las leyes económicas y sociales -con
malfuncionamiento natural del Estado que pretende administrar lo que es imposible
administrar- produce el retroceso de la civilización evidente en La Habana
que se derrumba, los campos incultos, el desmantelamiento por orden de Fidel
Castro del principal renglón económico del país -el azúcar-
y el colapso del los sistemas de atención médica y de educación.
La miseria y el desorden que genera el Gobierno aportan a éste
una ganancia: Todos -por dependientes del estado paternalista y obligados por
la situación a robarle y a vender y comprar ilegalmente- carecen de la
libertad económica para hacer política y viven en "culpa",
a merced de "tribunales", jefes y delatores.
Si Lenin argumentó que para que funcionara la economía
en el socialismo era necesario el comercio, las pequeñas empresas y producciones
familiares y artesanales, Fidel Castro prohibió y persiguió esas
necesidades -particularmente a partir de "la Ofensiva revolucionaria"
con que imitó en 1968 a la "Revolución cultural" maoísta.
La vista gorda de la policía garantiza la fidelidad
como delatores o paramilitares de los verdaderos delincuentes comunes: Quienes
lucran con el juego de "la bolita" -lotería ilegal- roban en
los comercios de víveres que administran y trafican en el mercado negro,
alquilan habitaciones y se vinculan con la prostitución, estafadores
y hasta perturbados mentales son instrumentos "muy revolucionarios"
de la policía política para atacar a los opositores.
Las personas comunes, están obligadas por la necesidad
a robar en sus empleos -de los que dependen- y a comprar alimentos, materiales
para reparar sus viviendas ruinosas, ropa en el mercado negro, y por tales "culpas"
no se atreven a alzar la voz ante los abusos de las autoridades.
Los llamados "nuevos ricos" o " shopping-gentes"
-en realidad menos pobres- reciben pequeños privilegios como funcionarios
del Estado o por remesas de dinero de familiares en el extranjero, o viajan
al extranjero como funcionarios o por invitación de familiares, !se sienten
al margen de la situación nacional por sus mejores alimentos, equipos
eléctricos, plástico y metal dorados! Son súbditos sumisos
de la dictadura.
Perdida toda esperanza de futuro en Cuba, sintiéndose
impotentes para influir en la cosa pública y solucionar sus problemas,
viendo a la Patria cada vez más ajena, cientos de miles -o millones-
no ven otra solución para sus vidas que emigrar. Y, como cualquier antecedente
penal puede frustrar el visado, también son sumisos y hasta "participan
en las tareas de la revolución".
Disidentes y opositores sufren más la situación
pues el Régimen los condena al desempleo por sus ideas y quedan vulnerables
a la represión si "como todo el mundo" hacen trabajos ilegales,
compran y venden.
Si el disidente muda de casa, seguramente las autoridades encontrarán
- y no necesitarán probarlo - que cometió una ilegalidad por la
que le confiscarán su hogar (expediente que emplean también contra
predicadores cristianos no autorizados), y si alguien agrede al opositor: el
agresor resultará éste.
Mientras escribo sufre prisión por su seria labor social
y de periodismo médico el Dr. Darsi Ferrer Ramírez.
Le "confiscaron" dos ventanas de aluminio y dos sacos de cemento:
Reparaba su apartamento ruinoso.
La puerta vieja se la fracturó a patadas la policía
hace tiempo y consiguió puerta nueva de la única forma en que
se puede, sin autorización. De nuevo se la fracturaron a patadas y le
arrancaron las ventanas "como prueba"- ahora está preso y en
su hogar entra la lluvia y puede entrar cualquier ladrón.
En la misma calle, a tres cuadras, se construyó una
mansión un teniente coronel fiscal militar a quien hasta los mismos comunistas
y el Dr. Ferrer denunciaron en vano. Por ello dijo el médico a la policía:
“Los materiales me los dio el Coronel González Peña, a quien
yo denuncié porque le vendió materiales a medio barrio".
Mañana podrá tocarle a quien esto escribe; por
comprar huevos en la calle, o leche: En Cuba los mayores de 7 años pierden
el derecho de comprar leche, pero casi toda la población la compra en
la bolsa negra -mercado clandestino tan amplio que es imposible sea
ajeno al Estado.
Hace unos años, en una gasolinera escuché una
conversación animada (por el alcohol) entre cuatro funcionarios, uno
en uniforme verde olivo -mudo e incómodo porque los otros criticaban
la situación.
Uno comentó la necesidad de todos de reparar sus viviendas
y dijo: “Si el Gobierno quiere acabar con ‘los de los derechos humanos’
nada más fácil que meter presos a los que reparen sus casas. La
gente puede justificar el cemento como que lo compró al Gobierno por
dólares, el resebo como que lo sacó de escombros, pero el Gobierno
no le vende cabillas a nadie y en toda construcción todo el mundo tiene
que poner cabillas robadas al mismo Gobierno, todo el que repara está
en delito".
Agrego, “todos estamos en ‘delito’, desde
el funcionario que más seguro se cree hasta los ancianos que el hambre
empuja a la calle a vender cigarros y lápices, perseguidos o tolerados
por los policías, pasando por quienes no quieren se derrumbe sobre su
familia el techo que el Estado incumplió sus compromisos de reparar.”
!Qué criminales los que destruyen a la Nación
que secuestraron desde hace 50 años y como mecanismo de su poder convirtieron
el trabajo en delito, no producen sino necesidad y encarcelan por solucionarla
trabajando!
|