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Omar Rodríguez Saludes
Nació el 11 de julio del 1965. Edad: 39 años. Natural de La Habana. Hijo de Jesús Rodríguez y Olivia Saludes.
Casado con la Ileana Marrero Joa y tienen tres hijos. Entre ellos una niña, Patricia, que tenía 3 meses en el momento del arresto.

Síntesis Biográfico de Omar Rodríguez Saludes

Se vinculó al movimiento de periodismo independiente desde sus inicios en 1995, trabajando como foto-reportero. Ha colaborado en varios documentales y es autor de un extenso trabajo fotográfico. Es director de la agencia Nueva Prensa, en La Habana, afiliada a Nueva Prensa Cubana. Desde el día 18 de marzo cuando comenzaron los arrestos masivos de periodistas y opositores pacíficos, la policía política buscaba a Rodríguez Saludes. Finalmente el día 20 su hogar fue allanado y sometido a un registro de más de 15 horas. En el mismo fue inspeccionada, inclusive, la ropita de su pequeña hija nacida el 23 de noviembre del 2002. Fueron incautados desde libros hasta la máquina de escribir, papel en blanco, medicinas, ropas, efectos eléctricos y dinero. Terminado el registro, Omar fue llevado a Villa Marista. El día 3 de abril su sometido a un juicio sumario que se extendió desde horas tempranas de la mañana hasta alrededor de la diez de la noche. Cuando el fiscal lo interrogaba Omar, sufrió un desmayó, ya que no había ingerido alimentos desde la noche anterior. Como no le daban auxilio, Mikel, hijo del también periodista Roberto de Miranda —juzgado junto a Rodríguez Saludes en la misma causa—, protestó y fue a ayudarlo. Mikel de Miranda fue esposado y detenido y lo llevaron, incomunicado, a un calabozo. A las dos horas lo dejaron ir con la advertencia de que no podía regresar al tribunal donde estaba siendo juzgado su padre. Mikel regresó pero no lo dejaron entrar y le impusieron una multa. Rodríguez Saludes fue condenado a 27 años, estuvo cumpliendo en la prisión Kilo 8 en Camagüey, hasta diciembre de 2003 que es trasladado a la prisión de Nieves Morejón, en Sancti Spiritus. Su familia reside en Calle C No 41 (interior.) apto. 1 e/ Armas y María Regla, Lawton, 10 de Octubre, La Habana. Actualmente se encuentra en la prisión de Agüica, Matanzas.

Desterrado a España
Fecha de arribo: 13 de julio de 2010.

ARTICULOS:

"Fui obligado a salir del país"
Inédito fallo judicial a favor de periodista cubano encarcelado
Rostros entre rejas: Omar Rodríguez Saludes
Tarjetas desde la lejanía
¿Por qué la Cruz?
El mejor regalo para un padre
Violan derechos a periodistas independientes presos

Visita en Agüica
La injusta prisión de Omar Rodríguez Saludes
Omar Rodríguez Saludes incomunicado con su familia
Saluda prisionero de conciencia condena a Cuba en Ginebra
La televisión cubana en casa de un colega preso
A un año
Omar Rodríguez Saludes condena desde la cárcel el atentado en Madrid
Con amor, desde la prisión
Omar Rodríguez en Sancti Spíritus
Para Omar, de Vladimiro Roca
Entrevista a la esposa de Omar Rodríguez Saludes
¡Un minuto es demasiado!
Recibe visita familiar el director de nueva prensa

Causa #16 : Documento de Sentencia
Otros sentenciados en esta causa: Efrén Fernández Fernández, Regis Iglesias Ramírez, Antonio Ramón Díaz Sánchez y Juan Roberto de Miranda Hernández

"Fui obligado a salir del país"
José Luis Ramos

15 de julio de 2010

(Radio Martí, 14 de julio) - El disidente cubano Omar Rodríguez Saludes declaró a Radio Martí que fue obligado a salir del país.

"Nunca ha sido mi voluntad salir de mi patria", aseveró en Madrid este miércoles el recién liberado prisionero de conciencia.

Dijo que está muy complacido de estar libre en España, pero muy triste de haber tenido que abandonar Cuba.

Rodríguez Saludes manifestó también que lo que ha ocurrido no representa ningún cambio en Cuba, que el cambio en la isla sólo llegará cuando se respeten los derechos humanos y las libertades fundamentales, "cosa que al presente no ocurre".

Omar Rodríguez Saludes, director de la agencia independiente Nueva Prensa, fue arrestado en la Primavera del 2003 y cumplía una condena de 27 años de cárcel.

Inédito fallo judicial a favor de periodista cubano encarcelado
Juan Carlos Chávez

El reciente fallo de un juez federal a favor de un periodista disidente preso en Cuba y su madre exiliada en una demanda por violación de derechos humanos, podría abrir la puerta a futuras batallas judiciales que buscan resarcir a víctimas de acoso y persecución por el régimen comunista.

La decisión favorece al reconocido fotorreportero Omar Rodríguez Saludes, condenado a 27 años de cárcel durante la llamada Primavera Negra del 2003, y a Olivia Saludes, su madre, quien presentó la demanda ante un tribunal federal de Miami por considerar que las acciones perpetradas por el gobierno cubano atentan contra la integridad de su hijo. La mujer reside actualmente en la ciudad de Monticello, Kentucky.

El pasado 12 de septiembre el juez federal Alan Gold aceptó los argumentos de la parte demandante, representados por el abogado miamense Pedro J. Martínez-Fraga, y, de paso, sentó un precedente legal que se proyecta como una llave maestra para apuntalar la legalidad y reforzar la protección de los derechos humanos.

La demanda alega también que Olivia Saludes, de 65 años, sufre de innumerables problemas físicos y emocionales como resultado de la situación que atraviesa su hijo.

Rodríguez Saludes, de 42 años, recibió la mayor condena entre los periodistas enjuiciados en la Causa de los 75. Actualmente está en la prisión de Toledo, en el municipio habanero de Marianao. Está casado con Ileana Marrero, con quien tiene tres hijos menores.

"Tenemos muchas vertientes importantes'', dijo Martínez-Fraga, del bufete Squire Sanders & Dempsey. "Una de ellas es que le da voz y resonancia a una persona que está viva y privada de su libertad. El dictamen fiscaliza a un gobierno extranjero y a individuos por hechos cometidos fuera del terreno nacional de Estados Unidos''.

En un dictamen de 21 páginas, el juez Gold sostuvo que Rodríguez "fue arrestado y encarcelado sin haber sido informado de los cargos criminales, fue hallado culpable en un juicio sumario y sentenciado a 27 años, presumiblemente debido a sus actividades periodísticas''.

Asimismo añadió que "el trato y las condiciones de encierro califican como tortura''.

El gobierno cubano nunca respondió a las alegaciones, contrariamente a la actitud que asume cuando se trata de disputar juicios que ponen en riesgo sus intereses económicos o la defensa de la propiedad intelectual.

"Queda claro que Cuba no está dispuesta a comprometerse en un fuero público para defender su expediente sobre derechos humanos. Este no fue un caso que se entabló con fines de lucro, sino precisamente para darle voz a un preso que Cuba no puede callar o silenciar con la prisión'', detalló Martínez-Fraga.

El juez Gold fijó una audiencia en 30 días que servirá para cuantificar los daños y perjuicios. Las conclusiones determinarán la reparación económica a la que podrían acceder los demandantes.

La acción legal fue posible gracias a una ley que data de más de 214 años de antigüedad, la Ley de Protección contra la Tortura (Alien Tort Claims Act), que permite a extranjeros presentar demandas civiles en Estados Unidos por violaciones del derecho internacional fuera del país; así como la Ley de Inmunidad Soberana (Foreign Sovereign Immunities Act).

"Creo que es un triunfo y un hito que se reconozca que en Cuba sí se violan los derechos humanos y que la crueldad de las cárceles se debe castigar. Esta demanda lo hace'', comentó Nancy Pérez Crespo, directora de Nueva Prensa Cubana (NPC).

En el momento de su arresto, Rodríguez Saludes era representante de NPC en La Habana. Sus fotos fueron sacadas de Cuba utilizando viajeros y turistas extranjeros a quienes entregaba los rollos sin revelar para que fueron enviados a Miami.

Pérez Crespo precisó que las autoridades cubanas orquestaron un juicio en el que se acusó a Rodríguez Saludes de recibir dinero del gobierno de Estados Unidos. "Eso es una infamia porque era yo quien despachaba el dinero, y nunca he recibido aportes de Washington'', añadió Pérez Crespo.

Hasta la fecha, las cortes estadounidenses sólo habían dictaminado en reclamaciones judiciales de familiares de exiliados muertos, como el de Rafael del Pino Siero, un exiliado cubano y ciudadano estadounidense. La familia recibió una indemnización de $254 millones el pasado abril, según el dictamen de un tribunal de distrito en Miami-Dade.

A nivel de fueros internacionales, las peticiones legales tramitadas por asociaciones o individuos independientes para sancionar al régimen de La Habana han estado presentes, como la de la Asociación de Abogados Cubanoamericanos (CABA) ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la ejecución sumaria de tres jóvenes cubanos el 11 de abril de 2003.

Publicado en El Nuevo Herald el viernes 26 de septiembre del 2008

jcchavez@elnuevoherald.com

 

Rostros entre rejas: Omar Rodríguez Saludes

Adrián Leiva

LA HABANA, Cuba - octubre (www.cubanet.org) - Por mis manos habían circulado, como casi siempre entre la prisa por la espera de otras personas deseosas de leer, alguna que otra revista donde entre los artículos, crónicas y noticias de otros periodistas también se publicaban los del periodista independiente Omar Rodríguez Saludes. Debo confesar que en aquella época la mayoría de los escritos de la prensa independiente que llegaban a mis manos surtían un efecto extraordinario, al saber que en medio de un sistema totalitario existían hombres y mujeres que se atrevían a desarrollar tan noble tarea desde Cuba mostrando el verdadero rostro de la realidad cubana.

Lejos estaba yo de pensar que años más tarde transitaría por esa misma ruta y así comprender que no se trataba de desafiar el poder de un estado totalitario, sino todo lo contrario, asumir el riesgo de ser deshumanamente aplastado por el simple hecho de ejercer un derecho que tiene toda persona en el mundo, escribir y publicar sus escritos.

Así comencé a conocer del actuar cívico y del ejercicio al derecho de la libertad de cubanos como Omar y otros tantos que hoy guardan prisión por ejercer el periodismo alternativo dentro de Cuba.

Un día de verano a finales de los noventa, cuando me dirigía a la casa de Oswaldo Payá, coincidí con un joven montado en un "frankestein", especie de híbrido artesanal de bicicleta con motor, autopropulsado con gasolina y a ratos con los pedales, donde era difícil establecer donde terminaba la bicicleta para dar comienzo a la motocicleta, uno e los inventos criollos que a muchos le resolvió el problema de transporte en los años más duros del Período Especial. En uno de esos artefactos conocí a Rodríguez Saludes. Ese día me lo presentaron y tuve la posibilidad de conversar algunas palabras con él sobre periodismo independiente en Cuba.

A partir de ese momento nos encontramos con más frecuencia, lo que me permitió conocer más sobre su vida. Así supe de su matrimonio de 19 años con su adorable esposa Ileana Marrero, fruto del cual existen tres hijos: Osmany de 17 años, Yohandry de 9 años y Patricia, la menor, con sus dos años recién cumplidos. A pesar de las limitaciones materiales con que vivimos los humildes en este mundo, ambos supieron crear una riqueza de amor y felicidad en compañía de sus tres hijos, realidad de la que son testigos sus vecinos en la barriada habanera de Lawton. Pero en la mañana del 19 de marzo de 2003 el amor y la felicidad de este hogar se vio alterado por los rigores de un prolongado registro y el arresto de Omar Rodríguez Saludes por parte de la policía política cubana, para se condenado días después a veintisiete años de prisión en la conocida causa de los 75.

Cuando se produjo el secuestro de Omar en el seno de su hogar y a la vista de su familia, bajo el amparo de la injusticia vestida de ley, su hija menor sólo tenía tres meses de edad. Desde entonces el foto reportero ha conocido tres prisiones. En la última a la que ha sido trasladado, la prisión de Agüica en Matanzas, a casi 200 kilómetros de su lugar de residencia, es visitado cada dos meses por su esposa y en ocasiones por sus hijos, visita que se realiza atravesando por las penurias que pone de la difícil situación del transporte y la economía, lo que ocasiona gastos en los que sólo por concepto de equivalencia supone casi cinco veces el salario promedio de un trabajador cubano.

Por ejercer el derecho a la libertad de expresión otro hogar cubano vive el dolor de ver a un ser querido sometido al sufrimiento injusto y a tres menores de edad privados del calor paterno.

Omar Rodríguez Saludes es hoy uno de los cubanos que con dignidad cumple una injusta condena, donde sus acusadores son los verdaderos acusados ante la historia contemporánea de Cuba.


Tarjetas desde la lejanía
por
Miguel Saludes

LA HABANA, Cuba - 23 de junio de 2005 (www.cubanet.org) - Recibir cartas siempre resulta una experiencia agradable, aún en estos tiempos de comunicación instantánea a través del correo electrónico. Pero cuando no contamos con la posibilidad de Internet en nuestras casas o cuando se vive en un medio muy ajeno al calor hogareño, entonces la llegada de unas letras resulta verdaderamente edificante para el que las recibe. Pero si el destinatario del escrito está pasando por un momento especial en su vida, entonces la misiva adquiere un valor incalculable, al ser capaz de inyectar nuevas fuerzas e insuflar esperanzas. La soledad, la enfermedad y la cárcel, pueden ser algunos de estos momentos en que recibir alientos y saludos por medio de una breve nota o por una tarjeta postal se convierte en algo muy significativo para quien transita por esas situaciones adversas.

Hace unos días la esposa de Omar Rodríguez Saludes me mostraba una postal que acababa de llegar desde la lejana India. Con fecha de diciembre, la remitente Katherp Gyal de Dharansala, le deseaba al prisionero de conciencia una feliz Navidad. Además de ser entregada fuera del tiempo navideño, la postal no será leída directamente por Rodríguez Saludes, quien tendrá que conformarse con saber, durante su próxima visita familiar, que un ciudadano de aquel país remoto se acordó de él en una fecha tan especial. Al menos esto será, seguramente, de gran alegría para él.

Pero ésta no es la única postal recibida por la familia del prisionero cubano, incluso no es la que ha llegado desde el sitio más lejano del planeta. Entre las postales que atesora la señora del preso de conciencia se encuentran las enviadas por Jenny Lindón de Melbourne Australia. Aunque más cercanas en la geografía no pueden dejar de mencionarse las escritas por Ruth Fainlinght y Rawen Brington, escritoras que han dado un mensaje solidario desde Londres, Gran Bretaña. También conserva con cariño la que llegó del cercano Miami, enviada por Pablo Rodríguez Carvajal. Todas ellas, junto a un poemario dedicado por la periodista pinareña Adela Soto, recientemente exiliada, son gratamente atesoradas en la memoria de Omar.

Por estos días el foto reportero condenado a 27 años de cárcel cumplirá 40 años de edad. El onomástico, a celebrarse el próximo 11 de junio, coincide con la fecha en que quedó concluso para sentencia el proceso contra Nelson Mandela y sus compañeros, donde fueron dictaminadas severas penas de cadena perpetua para los hombres que enfrentaron el régimen de apartheid en su natal Sudáfrica. Cuatro décadas después de aquel acontecimiento, mientras el líder africano, ciudadano libre que incluso salió presidente de una nación multirracial, Omar Rodríguez sufría una larga condena por causas diferentes, pero que son de la misma índole: la represión política contra el que piense y actué diferente a los cánones establecidos por el poder.

En el caso del cubano hubo también petición fiscal de cadena perpetua, quedando definitivamente casi en la misma cantidad de años que estuvo encerrado Mandela.

El prisionero anti apartheid tuvo que soportar condiciones muy duras en su encierro, al punto de que en todo el tiempo que duró su calvario jamás pudo recibir una misiva, ni siquiera de su familia. Pero desde lo oscuro y opresivo de la celda sabía que muchos hombres en el mundo pensaban en él cada día, recordando detalles tales como su cumpleaños y las fiestas navideñas. Al llegar estas fechas, millones de hombres en el mundo elevaban una plegaria por aquellos presos o brindaban por su salud, deseando su rápida salida de la injusta prisión.

De la misma manera, para Omar Rodríguez y el resto de sus compañeros condenados en la primavera del 2003 que permanecen encarcelados, es igualmente importante el respaldo de toda persona amante de la libertad. Cada postal que logre pasar la barrera de la censura, no importa de dónde venga ni la fecha en que llegue, aún cuando no pase por sus manos, tiene un gran valor moral y humano.

Por ello, en nombre de Rodríguez Saludes, de su familia y de los que como él reciben estas imprescindibles y alentadoras notas, llegue el reconocimiento por ese calor reconfortante venido de distintos puntos de nuestra casa común, a pesar de la distancia, las diferencias idiomáticas y la cultura. En ellas existe un punto de identidad y que gira en torno al reconocimiento de la dignidad del hombre y su derecho a ser libre en cualquier parte del planeta donde se viole este principio inalienable.

¿Por qué la Cruz?
Miguel Saludes

LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Yoandry acaba de cumplir 9 años. Hace unos días me sorprendió con una pregunta que no esperaba en él. ¿Por qué mataron a Jesús? No existía una lógica aparente en esta inquietud de un niño, que a pesar de estar bautizado, no asiste a las catequesis de la Iglesia.

Después de buscar una respuesta apropiada para satisfacer la inquietud infantil con la suficiente seriedad y profundidad, le dije que la muerte de Jesús se debía a una gran injusticia, pues él era inocente. Lo mataron porque era el Hijo de Dios que vino a los hombres a hablarles de amor, paz y justicia. Sus palabras no convenían a muchos, que o bien concebían esta actitud del Nazareno como una grave ofensa, o veían peligrar su autoridad entre el pueblo. Ambas posiciones convergieron en la decisión que llevó al sacrificio de Jesucristo. Para ilustrar al pequeño de lo que aconteció con Cristo, le puse un ejemplo bien conocido por él recordándole el proceso en el que su padre, Omar Rodríguez Saludes, y su padrino, Regis Iglesias Ramírez, fueran condenados a 27 y 18 años de cárcel, respectivamente. El primero por ejercer el periodismo independiente y Regis Iglesias por su activismo en el Movimiento Cristiano Liberación y como promotor del Proyecto Varela.

¡Pero a ellos no los mataron! Fue la rápida respuesta de Yoandri, evidentemente preocupado con la desmesurada comparación a la que acudí, quizás pensando en este tiempo de Cuaresma, ya próximo a concluir en la Semana Santa, y que también sirvió de marco a los eventos que tuvieron lugar hace dos años. Ciertamente las razones pueden parecer diferentes, máxime cuando en este caso no existe un trasfondo puramente religioso.

Pero para provocar la condena fatal contra Jesús se acudió a motivos que ocultaban la razón fundamental de esta acción. Instrumentos políticos y religiosos se conjuraron para llevarle al suplicio, el escarnio y la humillación de la muerte a quien había osado proclamarse Mesías verdadero, Dios hecho hombre, capaz de abajarse a una condición inaudita hasta ese momento y que aún en nuestros días no acabamos de interiorizar completamente. Para esta persona tan peligrosa, que decía palabras contundentes que encerraban una enseñanza que cambiaba por completo los conceptos divinos y humanos, no quedaba otro camino que la condena reservada a la gente de peor calaña y a los rebeldes que se levantaban contra el poder terrenal del emperador.

A lo largo de la historia muchos hombres han tenido que enfrentar distintas cruces. A ellas han sido clavados por alguna de estas circunstancias o por ambas a la vez. La proyección de una fe profunda, encarnada y comprometida, es una de las causas de esas crucifixiones ocurridas. Vivir de acuerdo con la enseñanza del Evangelio ha atraído la furia de los poderes establecidos contra quienes pretenden levantar la frente, alzar la palabra dignificante o acompañar al que sufre. Las páginas del martirologio están plenas de los horrores a que estos testigos de la fe eran sometidos para doblegarles y castigarles cuando era evidente que su posición era inquebrantable.

No siempre la muerte resume en sí el significado del tormento de la Cruz. Hay cruces que se viven desde la enfermedad, las vicisitudes de la pobreza económica o de espíritu. Otras, terribles por injustas, se padecen en una celda, en el sometimiento al silencio, la separación forzada de los seres queridos y desde muchas formas de opresión. Desde esa cruz, en la que no se mata al cuerpo, permanecen unidos junto al Señor de la Historia en estos días santos aquéllos que han llegado a su segundo aniversario en prisión después de la sombría primavera cubana del 2003.

El mejor regalo para un padre
Miguel Saludes

LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Patricia ha cumplido dos años. A diferencia de hace un año, ahora la niña habla y comprende mejor muchas cosas. Se podría decir que sabe demasiado para su corta edad. Pero en esta ocasión algunas cosas no fueron como en la pasada. Ahora no habrá cumpleaños con globos, payaso y un nutrido número de invitados. Solamente estarán presentes un pequeño grupo de familiares y amiguitos del barrio, quienes compartirán con ella el cake asignado por la libreta de abastecimientos. Razones sobran para ello. La economía por un lado y la realidad que pesa sobre la familia por otra son motivos suficientes para la discreta celebración. Pero Patricia desconoce todo esto y más aún el por qué su papá no estará con ella en este día tan especial en su vida.

Pero a pesar de estos detalles, ocurren sorpresas que faltaron la vez pasada. Hace unos minutos el periodista independiente Omar Rodríguez Saludes, padre de Patricia, acaba de realizar una llamada desde el lugar donde se encuentra en prisión. Ha coincidido la fecha con el día asignado para estas llamadas, que religiosamente hace todos los martes siempre que no existan cambios ajenos a su voluntad. Por suerte no los hubo este 23 de noviembre.

Omar pudo cantarle a su hijita el tradicional "Felicidades" a través del teléfono. No pudo contemplar sus ojos pícaros atentos a la voz masculina que entonaba con ternura casi maternal los estribillos de la popular melodía. Tampoco pudo ver la sonrisa que iluminó la cara de la pequeña cuando terminó el canto. Más tarde, durante la fiesta, la homenajeada pediría en tres ocasiones la conocida pieza, y hasta la repetiría ella sola, ya cuando había concluido el ritual de apagar las dos velitas sobre el pastel.

Otro acontecimiento, quizás intrascendente en otra circunstancia, sirvió para llenar el ambiente de alegría. Cuando el padre de Patricia terminó de dar el homenaje a la niña, ésta le dijo en su jerga infantil que viniera. Y además por primera vez le dijo papá. Ahora fuimos nosotros los que quedamos imaginando el rostro de Omar. Pero seguro estoy que además de enrojecerse de emoción, alguna lágrima brilló en sus ojos cuando escuchó llamarse así por la más pequeña de sus tres hijos.

Estamos convencidos que en otro 23 de noviembre padre e hija se fundirán en un abrazo amoroso, y Patricia no tendrá que pedirle ese día que vaya a su lado. Tampoco Omar Rodríguez Saludes, ni otros en su misma situación, tendrá que cantar como en un susurro lo que a plenas voz podrá regalar en plenitud de su libertad. Ese día daremos gracias por el reencuentro y pediremos para que nunca más sean separados padres, hijos, esposos y familiares a causa de una injusticia.

Violan derechos a periodistas independientes presos

LA HABANA, 28 de septiembre (Juan Carlos Linares / www.cubanet.org) - Ileana Marrero, esposa del periodista independiente Omar Rodríguez Saludes, condenado a 27 años de cárcel, denuncia que a su esposo no le entregaron los materiales de lectura llevados por ella hasta la prisión de Agüica, en la provincia de Matanzas, donde actualmente se encuentra Rodríguez.

El 24 de agosto le entregó a uno de los carceleros libros y varias revistas Selecciones, los cuales no fueron entregados a Rodríguez Saludes. Así se lo comunicó él durante la última conversación telefónica que sostuvieron, precisó la señora Marrero, quien agregó: "Cada material de lectura que le llevo a mi esposo es minuciosamente revisado, y si nada más se imaginan que dice algo contra el gobierno, lo rechazan". Rodríguez Saludes es natural de Ciudad Habana.

Por su parte, Elsa González, esposa del periodista independiente Víctor Rolando Arroyo Carmona, condenado a 26 años de cárcel, denuncia que a su esposo le continúan violando el derecho a la comunicación telefónica.

Según la señora González, el miércoles 22 de septiembre Arroyo Carmona no llamó, y cuando ella intentó pedir explicación a los guardias de la pizarra de información, éstos, cuando oyeron que se trataba de Arroyo, cortaron la comunicación de inmediato. Eso ocurrió en dos ocasiones.

Arroyo Carmona, natural de Pinar del Río, está internado en la prisión provincial de Guantánamo, y estuvo desde el 1 de septiembre hasta el 15 del propio mes en celda de castigo, tras haberse plantado cinco días en huelga de hambre para exigir atención médica y medicamentos que le estaban negando, según atestiguó la esposa del reportero encarcelado.

Ambos periodistas pertenecen al grupo de los 75 disidentes y comunicadores independientes apresados durante la oleada represiva de marzo de 2003.

Visita en Agüica
Miguel Saludes

LA HABANA, septiembre 6 (www.cubanet.org) - El encuentro reciente con Omar Rodríguez Saludes permanece en todos sus detalles durante el camino de vuelta. Cada aspecto lo comparto con Ileana, su esposa. A pesar de los tramos de carretera que nos alejan cada vez más del último sitio donde ha sido recluido, nos parece seguir escuchando su fuerte y tranquila voz. Al prisionero lo han acercado una vez más hacia su lugar de origen. En esta etapa quedó atrás Nieves Morejón en Sancti Spíritus. Esto significa un acercamiento aproximado de 170 kilómetros de La Habana. Para las condiciones de transporte en Cuba esta distancia sigue siendo grande.

Durante el encuentro con Omar Rodríguez, éste rememoró la mañana de su salida del anterior recinto carcelario. Con emoción narró la despedida de los presos que allí quedaron. A pesar de la disciplina que impide este tipo de ceremonias, permanecen en su recuerdo las decenas de brazos anónimos que desde los intersticios de los pabellones le decían adiós. El traslado se efectuó en una guagua, donde fue acompañado de catorce guardias y una patrulla que durante todo el trayecto iba abriendo la marcha delante del autobús.

El auto policial era cambiado en cada población cabecera. Demasiadas precauciones para un hombre que viajaba solo, esposado y que es ajeno a todo tipo de violencia. Además, me pregunto nuevamente, ¿para qué son necesarias las esposas en las manos de un hombre que lucha de manera pacífica con la razón de sus ideas? ¿Será acaso la manera de expresar la impotencia por no poder atar los pensamientos?

El destino del viaje era la prisión de matancera de Agüica, la nueva morada enrejada a que ha sido destinado Rodríguez Saludes, considerada una penitenciaría de alto rigor. Esto nos lo confirma el propio preso de conciencia. Ahora comparte con 20 reclusos un cubículo donde la iluminación llega desde el pasillo. No se queja de la comida ni del trato, aunque sí de la injusta condena a que han sido sometidos él y sus compañeros juzgados hace más de un año. Los oficiales mantienen la misma actitud que en la prisión espirituana.

Por su parte, el fotoreportero encarcelado asume idéntica posición que la sostenida hasta el momento: respeto y dignidad. Nos cuenta que lee mucho, aunque la penumbra de la estancia, que recibe la luz de un bombillo situado en el pasillo exterior, a veces llega a ser molesta. Pero ya se acostumbra a esta dificultad. Palmo a palmo explora las riquezas de un enciclopédico Grijalbo en tres tomos. Tiene por descubrir las páginas del Quijote -nunca es tarde para conocer las andaduras del hidalgo castellano- y solicita los eternos Miserables de Víctor Hugo. También quiere la autobiografía de Nelson Mandela. Son sus proyectos más cercanos. Algo de televisión, cultivar el espíritu, lecturas y un poco de sol, es todo cuanto puede hacer por ahora, y estos objetivos son importantes en la vida de un hombre. A pesar de la situación mantiene su confianza en el futuro y su visión llega a un punto lejano, allí donde incluso los que gozamos de mayor libertad no alcanzamos ver.

Fuimos a darle ánimos y es él quien anima. Pregunta por todos y por todo. En los breves minutos de encuentro casi nada se le escapa y entre cada bocado encuentra espacio para una interrogante. Por él hemos sabido de la estancia de Miguel Galván, a quien ha visto ocasionalmente en el área del soleador. También de Jorge Olivera, que permanece ingresado en la enfermería de Agüica.

Queda lugar para hablar de la familia, los hijos y además el recuerdo agradecido de aquéllos que han dado su aporte para hacer más llevadero el calvario de su esposa. En Camagüey, la fraternidad de una familia católica que dio lo mejor de su humildad. En Cabaiguán, las atenciones de un matrimonio que se esmera en la atención a los presos políticos en esa zona del país. La solidaridad no ha estado ausente en esta difícil situación, y esto fortifica el alma. Pero el tiempo corre, y en estas circunstancias parece que lo hace a una velocidad mayor. En definitiva, cuarenta minutos componen un intervalo muy breve en las manecillas del reloj. Ha llegado la hora de la separación.

Grabadas se nos quedaron las manos blanquecinas de Omar despidiéndonos de manera insistente mientras le llevan de vuelta al encierro.

La injusta prisión de Omar Rodríguez Saludes
Juan Carlos Linares

LA HABANA, julio 14 (www.cubanet.org) - Mañana del 19 de marzo de 2003: Agentes de la policía política irrumpen en la vivienda vestidos de civil. Se dispersan por el pequeño apartamento. Eran tantos que casi no se podía caminar dentro. Comenzaba el minucioso registro. Decomisaban libros, revistas, lápices, bolígrafos y hasta los medicamentos de sus hijos. Lo filmaban todo. Afuera, entre la multitud que observaba, había más policías, y se rumoraba que todo se trataba de un operativo contra la droga. La prensa extranjera reportaba desde la calle. El allanamiento concluyó tarde en la noche con la detención de Rodríguez Saludes.

A Saludes lo juzgaron con ominosa perfidia y saña alevosa. Como fotoreportero independiente era tenaz, incorruptible, con elevada iniciativa y apego a la verdad. Ser profesional era su doctrina cotidiana. Ahí está la génesis de la despiadada condena a 27 años de prisión.

A la prisión Kilo 8, en la provincia de Camagüey, lo confinaron tras el juicio, y a finales del año pasado lo transfirieron para la prisión Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, donde actualmente se encuentra. La esposa de Omar, Iliana Marrero, describió los trabajos que pasa para visitarlo: "Yo le he cogido fobia a los trenes. Con los maletines cargados de comida para Omar, yo sola por esos lugares que no conozco, es un suplicio. Lo que ha pasado no se lo deseo ni al enemigo más malo".

En familia, Omar era ejemplar. La entereza de padre y esposo amoroso engrandeció a Saludes como hombre de principios. Mientras que Iliana trabajaba por el día, él llevaba y traía a los niños a la escuela, cocinaba para todos, y además, se preocupaba por cada detalle en el hogar.

Sus labores periodísticas las realizaba con ahínco. Incontables veces llegaba muy tarde porque cubría muchas actividades de la oposición. Entonces se bañaba, comía y se ponía a editar el material que acababa de traer para, bien temprano en la mañana, enviarlo a sus respectivos medios de prensa. Últimamente escribía para la página electrónica Nueva Prensa Cubana, y algún otro medio informativo en el extranjero.

Se le podía ver transportándose en metrobús (camello), en una vieja bicicleta o en un ciclomotor que había adquirido un tiempo antes del encierro. Pero siempre portando al hombro la logística más preciada: una cámara y una grabadora portátiles.

Saludes, de 39 años, e Iliana, de 36, le han dedicado 17 años al matrimonio. Tienen tres hijos, de 15, 8, y la pequeña de un año y medio, que sólo tenía tres meses cuando le arrancaron al padre.

Al mayor de los hijos lo está atendiendo un psicólogo. Dejó la escuela y se puso muy agresivo luego de los acontecimientos. Vivió esos primeros días con mucha intensidad y lo afectaron. Al hijo de 8 años se le ocultó la verdad en un principio. Se le dijo que el padre estaba trabajando en Camagüey, pero cuando ya no se pudo continuar con esa justificación se le habló como a una persona mayor y lo peor fue que no quiso aceptar la versión verdadera y continuó preguntando cuándo le darían vacaciones a papá.

Para tranquilidad de todos, ha ido rebasando el shock. Mientras, la pequeñita corretea con sus piecitos descalzos sobre el piso de la sala, haciéndose notar, y sus ojitos azulados repletos de picardía infantil.

Pero la trunca presencia paternal los marcó a los tres. Saludes prácticamente no tiene familia en Cuba. La madre radica en los Estados Unidos, y otros dos hermanos viven en Rusia y Alemania, respectivamente. Aquí sólo cuenta con una hermana y la familia de su esposa. La madre, Olivia Saludes García, también sufrió un castigo del gobierno cubano. Protestó desde el exilio por el encarcelamiento de su hijo, y a modo de represalia le negaron la entrada a la Isla indefinidamente.

Rogelio Menéndez, uno de los mejores amigos de Omar, rememora una de las tantas vivencias que compartieron juntos.

"Un tiempo atrás, Saludes inició un reportaje sobre ancianos desamparados. Llegó a reunir muchas fotos y testimonios de personas deambulando por las calles. Entonces estuvo siguiendo a uno en particular varios días, hasta que obtuvo la imagen deseada. La de un viejito buscando comida dentro de un tanque de basura con un cartel de fondo que decía: 'En la revolución no hay nadie desamparado'".

Omar Rodríguez Saludes incomunicado con su familia
06/07/2004
Por Luis Guerra Juvier / Nueva Prensa

Camagüey (www.nuevaprensa.com) 6 de julio- Ileana Marrero Joa, esposa del prisionero de conciencia Omar Rodríguez Saludes, periodista independiente sentenciado durante la causa de los 75, denunció a la opinión pública que desde hace un mes no recibe ninguna noticia de su esposo.

La esposa del preso de conciencia expresa su enorme preocupación debido al tipo de encierro a que son sometidos los prisioneros de este tipo en las cárceles castristas.

Marrero Joa expresó que desde que Rodríguez Saludes está en prisión nunca habían fallado las llamadas telefónicas. Manifiesta que le hizo una carta por el Día de los Padres, le mandó postales y le extraña que en un centro de esas magnitudes no hayan arreglado un teléfono si estuviese roto por tanto tiempo.

Saludes que es director de la agencia Nueva Prensa, cumple sanción a 27 años de cárcel en la prisión Nieves Morejón de Sancti Spíritus y reside en el reparto Lawton de La Habana.

©Nueva Prensa Cubana / Reportó desde Camagüey Luis Guerra Juvier / Nueva Prensa Cubana.

Saluda prisionero de conciencia condena a Cuba en Ginebra

LA HABANA, 20 de abril (Miguel Saludes / www.cubanet.org) - El periodista independiente y prisionero de conciencia Omar Rodríguez Saludes hizo llegar desde la prisión su saludo y agradecimiento personal a los representantes de los países que en días recientes votaron a favor de la resolución que llama la atención sobre la situación de los derechos humanos en Cuba.

Señaló Rodríguez Saludes que este hecho constituye al menos un gesto de solidaridad hacia el pueblo cubano y en particular hacia los setenta y cinco condenados desde hace un año. Según sus palabras "esos países que ejercieron el voto favorable a la resolución, evidentemente respetan las libertades y derechos de sus propios ciudadanos. Por ello mi saludo a todas las personas y gobiernos que contribuyeron con el resultado positivo de esta votación".

De manera tardía, producto de las pocas y limitadas oportunidades para comunicarse, también quiere hacer públicas sus condolencias por el fallecimiento del padre Francisco Santana, acontecimiento ocurrido el pasado 28 de enero en Miami. "El Padre Santana fue un exilado más, un cubano que murió lejos de la patria y que murió con el deseo de volver a pisar su tierra natal. Pero quiso hacerlo en una Cuba libre y democrática y por ello dedicó su trabajo abnegado y la preocupación por la situación de sus hermanos en la Isla. Fue un sacerdote entero al servicio de los demás, siempre en busca de la paz y fuerte defensor de los derechos humanos", señaló Rodríguez Saludes.

Sobre el premio concedido por la UNESCO al poeta y periodista Raúl Rivero, condenado a 20 años de prisión en el mismo proceso, Omar Rodríguez expresó su alegría y quiere enviar sus felicitaciones al laureado escritor. Dice sentirse orgulloso con el premio otorgado a Rivero y se siente representado en el mismo, como si a él se lo hubieran dado también.

La televisión cubana en casa de un colega preso
Miguel Saludes

LA HABANA, marzo 22 (www.cubanet.org) - Con cierto estupor y sorpresa recibió la esposa de Omar Rodríguez Saludes la visita de un equipo de la televisión cubana en su hogar. En horas cercanas al mediodía del pasado domingo 14 de marzo, la periodista Gladys Rubio, acompañada de un camarógrafo, se personó en el domicilio de Ileana Marrero para hacerle una entrevista. Cuestionada por su interés en ello, la reportera del Noticiero Nacional de Televisión dijo haberse interesado en el caso de estos presos cubanos a partir de una que Ileana había concedido a CUBANET, y que había visto a través de Internet. Además manifestó su disposición de conocer detalles sobre la situación actual de Rodríguez Saludes.

Las tres preguntas fundamentales que sirvieron de soporte al supuesto reportaje fueron saber si Omar había sido torturado físicamente, como se decía en algunas fuentes externas. La segunda cuestión era conocer si la esposa del foto-reportero encarcelado estaba recibiendo algún tipo de facilidades para sus visitas a la prisión y finalmente si había recibido algún tipo de quejas por parte de los oficiales que atienden este caso por mal comportamiento del recluso.

A la primera pregunta la esposa del prisionero de conciencia negó rotundamente el hecho de que el periodista hubiera recibido algún tipo de tortura corporal, pero afirmó por otra parte que sí ha recibido daños psíquicos desde el mismo momento en que fue arrestado, cuando vio su casa totalmente ocupada y su familiares sometidos a una presión tremenda durante un prolongado registro, que culminó con su detención. Además de los interrogatorios sufridos durante casi un mes y la condena de 27 años de privación de libertad impuesta durante un juicio plagado de faltas de garantías jurídicas y procesales, donde se emitió el fallo de culpabilidad con la consecuente condena en un meteórico tiempo de 18 horas. Posteriormente, en su estancia en el presidio camagüeyano conocido como Kilo 8 fue sometido a tratos crueles y degradantes, como el mismo Omar le había hecho saber durante las pocas visitas que recibió. Ya el hecho de estar encarcelado por realizar actividades de periodismo independiente constituye en sí una violación grave de la integridad personal y civil de su esposo, así como del resto de los encausados.

Ninguno de ellos es delincuente, afirmó Ileana Marrero y citó el caso de presos que a pesar de presentar un estado de salud delicado, permanecen en cautiverio. Aunque reciben atención médica y están hospitalizados, son privados de la presencia y cuidados de sus seres queridos. ¿No es esto un procedimiento cruel realizado contra alguien que sólo ha cometido el "delito" de ejercer su derecho a la libertad de expresión y opinión?

Sobre las facilidades para visitar al preso en los lejanos lugares donde ha sido destinado, manifestó que aunque Omar ha sido relativamente acercado con relación al punto anterior, este hecho no deja de ser un castigo adicional que pesa sobre la familia y sobre el preso, quien siente la preocupación por los trabajos a que se ven sometidos sus familiares para irle a ver. Cualquier flexibilidad en el trato o atenciones que pudieran ser consideradas especiales, como las de dejar pasar algún medicamento o mantener cierta actitud de respeto o consideración, no opacan la enormidad de la condena y lo injusto de este asunto.

Ciertamente Omar Rodríguez ha mantenido una posición de respeto hacia las autoridades del penal y hacia los reglamentos internos, reconoció su esposa. Por tanto no ha recibido quejas en cuanto a ello.

Ya finalizando la entrevista, Gladys Rubio hizo una observación sobre la situación personal que confronta la joven mujer, que tiene que soportar esta calamidad llevando casi sola su hogar y tres hijos fruto de su matrimonio. "La gente de allá son los que pinchan y tú eres la que estas jodida aquí", manifestó la reportera en alusión al estado en que había quedado la familia de Omar.

Ileana contestó que la actitud mantenida por su cónyuge no tenía que ver con nadie en específico. Era una determinación hecha en plena libertad de conciencia. "Nosotros no tenemos por qué pensar de la misma manera", aclaró Ileana, "y eso no es motivo para que alguna de las dos tenga que ser encarcelada por mantener una opinión diferente".

Sobre esta sorpresiva entrevista muchos han hecho sus conjeturas. Unos dicen que el propósito que se persigue es editar y aprovechar algunos elementos para obtener una mejor imagen del sistema cubano en un hipotético material fílmico a exhibir en la comisión de derechos humanos que sesiona en Ginebra. Pocos creen que se trate de algún cambio en la política informativa del país. Si fuera cierto entonces tendrían que salir estas entrevistas en los medios de comunicación que se encuentran controlados por el Estado. Recordamos que durante el juicio a Omar Rodríguez Saludes y sus compañeros, ninguno de estos equipos de reporteros cubanos estuvo en la sala donde se hacía el proceso, ni sus familiares fueron entrevistados en relación con el hecho.

Al parecer, Gladys Rubio tiene la intención de visitar a Omar Rodríguez en el lugar donde está preso, según dijo a Ileana Marrero. Creo que ello pudiera ser un paso positivo, a pesar de las verdaderas intenciones que impulsen esa determinación.

Cuando se posee una verdad, o al menos parte de ella, no hay por qué temer al encuentro de la parte que no se posee. Esta última en vez de percibirse como una pieza deforme que pone en peligro la regularidad de nuestra apreciación, debe verse como mosaico complementario de ese suelo policromo sobre el que se asienta cualquier sociedad libre. Con la integración de todas las partes de ese piso se construye el fundamento más sólido que pueda tener nuestra casa común, la Cuba con todos, donde la totalidad pueda beneficiarse con el criterio variado, riqueza fundamental de una nación.


A un año
Miguel Saludes

LA HABANA, marzo18 (www.cubanet.org) - Aquella mañana del 18 de marzo del 2003 amaneció como un día cualquiera en La Habana. Un bello sol anunciaba la cercanía de la primavera, aunque ahora se me antoja que había cierta atmósfera depresiva hasta en el color del astro rey. Ese día Omar y yo nos habíamos citado en las cercanías del Cementerio Judío de Guanabacoa para visitar al preso Arturo Suárez Ramos, que en esos momentos se encontraba en la prisión de La Lima, especie de centro penitenciario de menor rigor. En ese centro, próximo al lugar de nuestra cita, los reclusos pueden recibir visitas de familiares y amigos sin distinción. El motivo del encuentro era sostener una conversación con Suárez Ramos, para promover su situación tras 16 años encerrado, destacar la larga condena ya cumplida y hacer un llamado a la misericordia de los hombres, que en pasados años había fallado ante una posible amnistía del recluso. Lejos estábamos de imaginar que un drama similar se estaba preparando sobre nuestras vidas.

No sé si por efectos de la atmósfera que respirábamos en el lugar, o por ese temor que nunca nos abandona a pesar de haber superado niveles de miedo generalizado, algo hacía sentir en el ambiente cierta carga hostil. Es como esas tormentas que se preparan en la lejanía y aún sin dejarse ver, sin que exista una nube en el firmamento, de manera misteriosa nos anuncian el furor que se prepara. Una vez llegado Omar nos dirigimos al punto de control de la granja, y sin grandes dificultades pasamos a un amplio salón donde pudimos hablar con Arturo. Allí compartimos unos minutos y le planteamos nuestra idea respecto a su situación y lo que pensábamos hacer en su favor. El encuentro se vio limitado por la presencia de un extraño visitante que argüía ser amigo del preso, y haber compartido la misma celda en los primeros meses de prisión. Sin embargo, Arturo no le recordaba. Algunas frases dichas por el supuesto compañero de cárcel levantaron sospechas sobre su verdadera personalidad. Decidimos partir y en la puerta el posta nos esperaba con nuestras identidades en la mano sin necesidad de pedírselas. Un nuevo elemento que no tuvimos en cuenta entonces.

Mientras esperábamos la guagua, conversamos de diferentes temas. La guerra de Irak que todo parecía indicar se desataría en breve, así como algunos hechos del acontecer interno, en específico la famosa clase magistral de periodismo dada por Manuel David Orrio en casa del jefe de la Oficina de Intereses de Estado Unidos en La Habana. Sentados en el autobús retomamos el hilo de la conversación, que recayó nuevamente en la cuestión iraquí. El tercer aldabonazo avizor lo dio un pasajero que sin darnos cuenta había estado atento a todas nuestras palabras. De manera entrometida y con cierta soberbia nos interpeló sobre la posibilidad real del conflicto en la región árabe y sobre nuestra opinión sobre la posesión de armas estratégicas por parte de Sadan Hussein. Era tan evidente el acento provocativo de nuestro involuntario interlocutor, que decidimos ni siquiera contestarle, haciendo caso omiso de su impuesta presencia.

En pleno centro de Guanabacoa, Omar descendió del transporte. Nos dimos la mano por última vez ese día. A través de la ventanilla le miré alejarse entre las sinuosas calles de la villa habanera sin saber que tardaría nueve meses en volverle a ver. Mientras, el intruso ocupó el asiento dejado vacante. Trató de reiniciar el diálogo, pero en la parada siguiente un acompañante que hasta ese momento no se había hecho sentir, le reclamó para bajarse juntos.

Horas más tarde el timbre del teléfono me hizo saltar del sillón. La voz de la esposa de Omar desde la otra parte de la línea me llegaba con un acento preocupado, dando a conocer que algo raro ocurría en su casa. Un fuerte operativo se había desplegado en el vecindario, como jamás ella lo viera antes. Omar no había llegado. Llamé a la hermana de aquél para hacerle saber el suceso y le avisaran en caso de que pasara primero por aquella casa. De forma casual le interceptaron en plena calle. Decidió dejar pasar un tiempo prudencial y permaneció en casa de su hermana hasta la noche. Pensando que todo habría pasado, regresó a su casa al cerrar la noche. En el hogar todo permanecía en aparente calma. Durmió con los suyos una vez más. En esos momentos decenas de periodistas y opositores de diferentes partes de la Isla se encontraban detenidos, mientras que en Irak empezaban a caer las primeras bombas y misiles.

El 19 le sorprendería con la disposición de salir temprano como siempre. Pero en el mismo pasillo, a la salida de su casa, fue interceptado por dos agentes de civil que le conminaron a regresar al domicilio. Estaba bajo arresto domiciliario. Vendría el largo registro que llegaría hasta altas hora de la noche y finalmente la detención y el adiós a sus hijos y esposa, presintiendo que sería por largo tiempo. En todo el país seguían las detenciones y en Bagdad los bombardeos apenas cesaban.

Desde entonces ha transcurrido un año. Omar y el resto de los detenidos en aquellos aciagos días recordarán aquellos acontecimientos encerrados en las celdas donde cumplen larga condenas de cárcel. En Irak la guerra ha terminado hace meses. Focos de conflicto subsisten aún y Sadan Hussein ha sido capturado. Pero la guerra como tal ha concluido. Sin embargo, el conflicto humano de Cuba continúa.


Omar Rodríguez Saludes condena desde la cárcel el atentado en Madrid

LA HABANA, 15 de marzo (Miguel Saludes / www.cubanet.org) - El prisionero de conciencia Omar Rodríguez Saludes envió desde la prisión Nieves Morejón en la provincia de Sancti Spíritus, sus condolencias y pesar ante la tragedia ocurrida en Madrid el pasado 11 de marzo.

En llamada telefónica efectuada a su esposa el viernes 12 de marzo, le pidió que hiciera conocer su sentir por el terrible hecho. "Todos los hombres del mundo merecen nuestra solidaridad ante cualquier evento de esta índole. Los españoles, quienes han mantenido una actitud cercana al sufrimiento del pueblo cubano, merecen nuestra mayor solidaridad en estos duros momentos", dijo.

Omar Rodríguez cumple una condena de 27 años de prisión por ejercer el periodismo independiente en Cuba.

 

Con amor, desde la prisión

LA HABANA, marzo 1 (www.cubanet.org) - Cuando nos referimos al día de San Valentín, fecha popular en esta parte del mundo por estar dedicada al día del amor, toda remisión de la misma queda dirigida a las relaciones sentimentales entre una pareja. Sin embargo, la palabra amor es mucho más abarcadora. Háblese de amor y en ello estará incluido el afecto entre amigos, el cariño a los padres y a los hijos, así como a otros miembros de la familia cercanos o no tan próximos.

Cuando el 14 de febrero transcurre en condiciones normales de la vida, nos quedamos en aquellos gestos superficiales de la celebración y no vemos más allá: los festejos, la visita obligada en ese día y los regalos, sin olvidar alguna frase compuesta en alguna postal. Pero cuando esa jornada transcurre en medio de situaciones terribles de la vida personal o colectiva, es cuando en verdad apreciamos todo el sentido de la palabra amor. Verdaderamente es en medio de las condiciones más adversas donde en realidad se toman en cuenta los mejores sentimientos humanos y los que sufren reciben el calor que emana de quienes le patentizan su cariño. Sólo así llegaremos a comprender la dimensión real de esa palabra mágica. De esta forma debe haberlo sentido el prisionero de conciencia Omar Rodríguez Saludes, cuando el pasado día de los enamorados recibió en sus brazos a su pequeña hija, a la que no veía desde abril del pasado año. Cuentan que su rostro se coloreó de un púrpura fuerte, mientras de manera intermitente alzaba a su niña, la apretaba y la besaba una y otra vez. Y como no hay día del amor sin regalos, él tenía preparado el suyo para el más pequeño de sus hijos. Dos juguetes que le había "comprado" en la cárcel. Al módico precio de una cajetilla de cigarros, la moneda corriente en curso en esos predios, pudo comprarle un camión cisterna y un jeep plásticos. De tubos vacíos de champú y desodorantes, con tapas plásticas de varios tipos, un tramo de manguera de las utilizadas en los sueros y varios restos de lapiceros se conformaba estos sencillos juguetes.

Me maravilla la inventiva y curiosidad de esos presos que dan un acabado total, con detalles tan pequeños como el limpiaparabrisas del camión y los números de chapa. No son parecidos a los bellos y caros que se expenden en las tiendas de área dólar, pero estoy seguro de que el significado que ellos encierran hace que este regalo de su papá en el día del amor, sea aún más importante para el pequeño Yoandri.

Para Omar, el más grande regalo estaba en la presencia de una buena parte de su familia, su esposa, dos de sus hijos y una cuñada que ha sido una hermana en estos duros momentos. Saber que a pesar del dolor y de los contratiempos puede contar con su cariño hace que todo sentimiento que el odio irracional trata de imponer quede reducido a nada frente a la fuerza del amor. Esta es la mejor enseñanza que puede darnos la vida en un día que una parte de la humanidad ha dedicado para honrar al sentimiento más edificador de nuestra existencia.


Omar Rodríguez en Sancti Spíritus

LA HABANA, diciembre 29 (Miguel Saludes / www.cubanet.org) - Después de ocho meses he vuelto a ver a mi sobrino. Lo vi bien de ánimo y en su estado físico externo. Pareciera que las tensiones y situación por la que transita desde abril no hayan dejado huella visible en su persona. Quizás la piel más blanca por el sol drásticamente dosificado. Algunas canas comienzan a aparecer en su pelo, el cual ha vuelto a crecer hasta dejar su cabeza casi de la misma forma en que estaba aquel 18 de abril. La mirada sigue siendo la misma. Las expresiones revelan su mismo carácter y serenidad.

Omar Rodríguez Saludes ha sido trasladado hacia la prisión que lleva el nombre de Nieves Morejón, situada en las cercanías de Cabaiguán, Sancti Spíritus. Indiscutiblemente ha sido acercado a su lugar de residencia. Son casi 180 Km. a descontar de la anterior distancia. En esta ocasión pudimos conversar por primera vez desde hace ocho meses, durante casi una hora que se hizo fugaz. Hablamos de todo lo que nos vino a la mente. Cubrir el vacío noticioso de este tiempo transcurrido no es fácil. Muchas cosas han sucedido desde entonces, aunque para los que estamos en contacto con el mundo circundante parece que todo sigue igual.

Su asombro ante las fotos de la pequeña hija que dejó de ver de tres meses se hace manifiesto. El aspecto de la niña ha cambiado mucho desde la última foto recibida por él. Las preguntas sobre familiares y amigos no pueden faltar. También el interés por aquellos compañeros en Camagüey y los que comparten su misma situación en otras prisiones del país. Se hace inevitable hablar sobre su condición particular.

El trato de las autoridades del penal se puede calificar de respetuoso, y hasta el momento se basa en unas relaciones donde el preso mantiene su posición y criterios acerca del proceso llevado contra su persona, y los responsables del presidio y otros oficiales evitan el uso de actitudes que hagan más crítico el estado del recluso. A pesar de mantenerse la disposición de encierro total y aislado en celda tapiada, parece que esto pudiera cambiar en breve.

En este trato puede estar el comienzo de una clave de solución a un problema que puede ser resuelto, sin aires de bravata ni con soberbia, simplemente una vía que pueda conducir a la liberación de estos hombres y su reintegro al seno familiar y social. Es también la clave para un cambio en muchos de los aspectos en que deben mejorar las condiciones carcelarias en que vive una gran población penal en la Isla, que no contribuye ni a su asimilación posterior por la sociedad, ni al reconocimiento de la culpa de aquel mal que puedan haber hecho a la misma. Hablo del más común de los presos, a pesar de la dureza del delito que hayan cometido.

Algunas personas indagan sobre la condiciones de Omar Rodríguez. A veces expresan su contrariedad porque consideran que no se divulga lo suficiente sobre las circunstancias de este prisionero condenado a 27 años de cárcel por ejercer el periodismo independiente. Me da la impresión de que algunos necesitan conocer sobre acontecimientos nuevos que consigan un peso mayor en su causa, y por ende mayor atención noticiosa como si 27 años de encierro no fuera suficiente noticia.

Aunque las condiciones de encarcelamiento fueran óptimas, aunque éstas se verificaran en una cómoda habitación del más lujoso hotel del mundo, con todos los requerimientos de la vida moderna al alcance de la mano, los prisioneros de conciencia no dejarían de estar carente de la tan necesaria libertad, y por ello tampoco dejaríamos de reclamar por su liberación definitiva.

Las despedidas en estos casos resultan ser más fuertes. Nos estuvimos diciendo adiós hasta que le perdimos en la penumbra del local. Solo me queda seguir pidiendo para que el Señor le continúe dando fortaleza y le permita ser como ese paciente Job que él mismo citó durante nuestro breve encuentro y al parecer está conociendo por primera vez. Paciencia y esperanza será nuestra divisa.


Entrevista a la esposa de Omar Rodríguez Saludes
"Tengo mucha nostalgia de Omar y a los niños les hace falta su padre"

LA HABANA, 20 de noviembre (www.cubanet.org) - Al ser visitada por el reportero en su pequeño apartamento en la calle C, en Lawton, municipio 10 de Octubre, Ileana Marrero Jova, esposa del periodista y prisionero de conciencia Omar Rodríguez Saludes respondió a las siguientes preguntas.

P: ¿Cómo encontraste a Omar en la reciente visita?

IMJ: En esa visita lo encontré enfermo de los riñones, bajo tratamiento con sulfaprim. Hacía poco había comenzado el tratamiento. Ya se sentía un poquito mejor. Me imagino que la infección se deba a que ahí casi no pueden caminar, no pueden tomar mucha agua, no tienen agua corriente, común... y la higiene también es mala.

P: ¿Cómo está de ánimo?

IMJ: De ánimo se encuentra muy bien. Menos mal. Siempre se lo he notado.

P: ¿Qué haces para llegar a la prisión de Camagüey?

IMJ: Bueno, eso es una odisea. Omar se encuentra en la prisión Kilo 8, en Camagüey. Son muchos kilómetros de aquí (La Habana) hasta allá, a Camagüey y no es fácil, la verdad. Por ejemplo, me voy en lo que pueda resolver. Por tren, le digo que fue una odisea para mí, la gente me dice que tengo tremenda mala suerte, porque lo mismo se puede romper, como se rompió esta última vez que estuve casi 24 horas montada en el tren, sin luz en los coches, los niños lloraban, bueno, ésa es la razón por la que no he podido llevar a la nuestra que va a cumplir muy pronto un año, y a la que Omar dejó de tres meses cuando fue encarcelado. Porque las dificultades que paso yo, no puedo pasarlas con ella, ni ella pude pasarlas, es una cosa insoportable. Veo esas cosas y no me atrevo a llevarla. Soy una persona adulta y uno puede dormir donde quiera, pero ella no. Esta es la razón por la que no he podido llevar a la niña, por esos trabajos que paso.

P: ¿Tú estás recibiendo ayuda para Omar, para ustedes?

IMJ: Sí, la ayuda de los Plantados la estoy recibiendo.

P: ¿Qué sientes tú en este momento de tu vida en medio de tantas dificultades?

IMJ: Chico, mucha nostalgia por Omar, muchas penas y dificultades, porque aunque a mí me ayudan muchísimo mi mamá, mi hermana, no son lo mismo que Omar, que es mi esposo, que me ayuda con los muchachos. Yo tengo tres niños de distintas edades. Uno que tiene 15 años y no es un hombre ni es un niño. Está en la edad ésa en que los varones son muy fuertes y les hace falta su padre. Unas vecinas mías me dijeron: "Oye, vas a perder los pies". Claro, porque ahora yo soy el hombre y la mujer y todo lo tengo que buscar, lo mismo tengo que llevar los muchachos al médico, bueno, todo lo tengo que hacer yo, ¿entiendes? No es lo mismo a que Omar esté aquí, al lado mío. Además, es su familia y por eso le digo a usted que aparte de que me ayudan muchísimo, estoy pasando bastante trabajo sin Omar aquí.


¡Un minuto es demasiado!

LA HABANA, septiembre 18, 2003 (www.cubanet.org) - Llegó a mi casa un mediodía caluroso de principios del marzo trágico de 2003. Sudaba a chorros. Se sentó, buscaba descanso. Puso en el suelo la mochila cargada con sus armas de "mercenario": cámara fotográfica, grabadora, bolígrafo y libreta de notas. También algunas chucherías compradas en el camino para alegrar a los hijos cuando llegara al hogar.

Después de tomar un vaso de agua fría conversamos unos minutos porque había "caminado mucho y le faltaba un buen trecho por andar".

Fue esa la última vez que vi al periodista independiente Omar Rodríguez Saludes, un trabajador incansable y una de las personas más amables que he conocido. Días después, su domicilio fue allanado por funcionarios de la policía política que ante los ojos asustados de la familia, lo detuvieron y posteriormente lo sometieron a un proceso judicial injusto, junto a 74 opositores, condenándole a 27 años de privación de libertad.

Recientemente me acerqué a lo que es la existencia actual de Saludes, a través de una carta que envió a unos amigos desde la prisión Kilo 8, en Camagüey, en la que expresa:

"Aquí el confinamiento es en solitario, en una celda que mide tres metros de largo por dos de ancho, incluido baño y lavadero. En este sistema no se ve a nadie la mayor parte del día. Horas enteras sin ver un rostro, sólo tenemos contacto con el que limpia el pasillo y con el que despacha la comida. El contacto humano es casi nulo".

Después de recibir la carta de Omar, sus familiares y los de otros presos que están en la misma sección supieron que el breve contacto humano de que habla el comunicador se ha tornado infernal, porque Arbelio, el preso que limpia el pasillo, está armado de un palo que introduce por un hueco de la tabla de la celda y trata de lastimarlos.

"El pasillo donde estamos -dice Omar en otra parte de su carta- está ubicado en el fondo de la prisión. Aquí sólo existen nueve celdas, una de ellas vacías. Estamos alejados del resto de los presos..."

"...Con seguridad les digo que los comunes temen caer en este hueco. Aquí sólo escuchamos nuestras voces, o mejor aún, nuestros gritos, cuando forzados por la necesidad encontramos un tema de conversación..."

"...Amigos, en ocasiones me pregunto: ¿Cómo puede existir tanta maldad? ¿Cómo es posible que se arreste y sancione a 75 hombres que sólo quieren el bien para nuestra querida Isla? Realmente no hay escrúpulo. En nuestro caso como en el de los otros prisioneros de conciencia no se ha condenado al hombre sino al derecho y la libertad..."

"...Como periodista, durante años he defendido el derecho a informar y ser informado. ¿es justo que se me condene a 27 años de encierro? ¡Un minuto sería demasiado! Se tiene que entender que la prensa es para darle voz a la sociedad y no para ser eco de un gobierno".

Aquella tarde de marzo la conversación con Omar trató del origen de las prisiones. Fueron creadas por la sociedad para protegerse de criminales que ponen en peligro su desarrollo normal, pero los que ostentan el poder -en distintas épocas- las han usado para encerrar como bandidos a quienes se les oponen.

A través de los años ha ocurrido tanto, que muchos casos han encontrado expresión popular en forma de leyendas, y algunas han trascendido hasta nuestros días.

Cuba no ha escapado a esta realidad. Es el país que más prisioneros políticos tiene, y yacen en cárceles que poco tienen que envidiar a las prisiones medievales en tratamientos crueles a los prisioneros.

Al finalizar su carta, Omar Rodríguez Saludes cuenta a sus amigos:

"Me siento agradecido por la preocupación de ustedes hacia mi familia. Siempre supe que si un momento como éste que me ha tocado vivir llegaba, podía contar con la ayuda, el respaldo de ustedes. Eso me tranquiliza... Me doy cuenta que los míos no están solos y que gracias a ese apoyo, a esa solidaridad humana podemos sortear mejor estos tiempos".

Al concluir les pide que saluden a todos lo que pregunten por él y expone el agradecimiento por la solidaridad que ha demostrado el mundo democrático.

Por su parte, familiares y amigos expresan que todo el que quiera hacerle llegar su apoyo y solidaridad humana desde dentro de Cuba o del exterior, pueden hacerlo a la siguiente dirección postal: Prisión Kilo 8. La 26. Carretera Nuevitas. Km. 7 ½ Reparto Albrisa, Camagüey. C:P. 70500.

Comparten el pasillo con Rodríguez Saludes, Ricardo González Alfonso, Eduardo Díaz Fleitas, Léster González Pentón, Regis Iglesias Ramírez, José Miguel Martínez Hernández, Claro Sánchez, Miguel Valdés Tamayo. Y de reciente traslado: Juan Carlos Herrera Acosta, periodista independiente que se declaró en huelga de hambre junto a cinco de sus compañeros, que se encontraban en Boniatico y fueron dispersados por otras cárceles. cnet/01


Recibe visita familiar el director de nueva prensa

15/08/2003
Omar Darío Pérez/ Nueva Prensa

Camagüey (NPC), agosto 15- Después de recorrer más de 700 kilómetros, la Sra. Ileana Marrero Joa, realizó una visita a su esposo el periodista independiente Omar Rodríguez Saludes, director de esta agencia, confinado en la prisión de máxima seguridad Kilo 8, de la ciudad de Camagüey.

En visita efectuada el pasado lunes 11 de agosto en horas de la mañana, la Sra. Marrero Joa pudo conocer que su esposo y los demás compañeros de causa mantienen buen estado de ánimo y salud. Señaló que en esta ocasión los alimentos que sobraron del almuerzo que llevó a su esposo, no se le permitieron pasar al interior del penal. Agregó además que no pudo entregar la prensa nacional al comunicador y que fueron visitados hace unos días por unos fiscales de la localidad un hombre y una mujer, el primero de los cuales manifestó a Rodríguez Saludes que ellos eran unos vulgares delincuentes. Se pudo conocer además que los prisioneros de esta causa han perdido la comunicación telefónica con sus familiares desde el pasado 11 de julio y que las autoridades del penal les informaron que un preso común había roto el teléfono, que la comida-por lo general-, consiste en arroz, chícharos, calabaza y picadillo de soya, y que para ser trasladados a cualquier parte del penal son conducidos totalmente esposados. La fuente agregó que en algunas ocasiones se han demorado los tratamientos médicos, aunque no la visita del facultativo, que se mantiene diaria, en sus celdas de máximo rigor.

Rodríguez Saludes manifestó a su esposa la preocupación de sus hermanos de encierro por la demora de la correspondencia de sus familiares.

La próxima visita al periodista independiente será en el mes de noviembre y en octubre recibirá una jaba de 30 libras de peso.

Omar Rodríguez Saludes extingue una sanción de 27 años de cárcel que está cumpliendo en la prisión camagüeyana de Kilo 8.

Nueva Prensa Cubana (www.nuevaprensa.org)/ Reportó desde Camagüey, Omar Darío Pérez / Nueva Prensa.