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Síntesis biográfica de Miguel Valdes Tamayo

Nació el 20 de diciembre de 1956.
Presidente del Movimiento "Hermanos Fraternales por la Dignidad"

Condenado a 15 años de prisión: Kilo 8, en Camagüey.
Dir.: Calzada de San Agustín #691 e/ San Miguel y Gustavo, Reparto Párraga, Arroyo Naranjo, La Habana.
Esposa: Barbara Collazo Portillo.

ARTICULOS:

El más presente
Entrevista a viuda de Valdés Tamayo
¡Que Dios te tenga en lo más alto Miguelito!
Envían condolencia por Miguel Valdés Tamayo
Fallece Miguel Valdés Tamayo
Amenaza de muerte obliga a ex preso de conciencia a cambiar de domicilio

Dejan libres a otros tres disidentes
Trasladan a preso político
Esposa de preso político solicita atención
Miguel Valdés Tamayo habla desde prisión
Informe desde prisión Kilo 8
Describe Miguel Valdés Tamayo el sistema penitenciario en Cuba
Ensañamientos con presos políticos en Kilo 8
¿Quién es Miguel Valdés?

Preocupados por el prisionero Valdés Tamayo

El más presente

Por Manuel Vázquez Portal

Miguel Valdés Tamayo murió a los 50 años. Dos infartos consecutivos le ripiaron el corazón. Recién había salido, bajo licencia extrapenal, del presidio político cubano. El no tuvo tiempo para leer la carta de los intelectuales afroamericanos exigiendo al gobierno cubano el respeto a los derechos civiles de la población negra en Cuba. El murió luchando por esos derechos. Era el presidente del Movimiento Hermanos Fraternales por la Dignidad.

Fue el 10 de enero de 2007. Cuando su esposa, Bárbara Elisa Collazo, quiso darle un beso de aliento, él ya no tenía aliento, el hospital se había oscurecido definitivamente para él. Fue la segunda viudez de Bárbara Elisa.

La primera ocurrió cuando en marzo de 2003 se lo arrancaron de los brazos para enterrarlo, con el corazón ya mal herido, en una celda de castigo en la cárcel Kilo 8 de Camagüey. Ella no se vistió de negro para llorarlo, se vistió de blanco para defenderlo. A 15 años de cárcel lo había condenado el gobierno cubano por exigir la igualdad y la dignidad de todos los cubanos. Miguel sabía que la discriminación era total, no sólo contra los afrodescendientes.

Miguel Valdés Tamayo era mecánico de televisión y quería que aquellos viejos tarecos, en su mayoría de fabricación rusa, que él componía con más ingenio que piezas, al funcionar mostraran al pueblo una imagen más venturosa. Y fue que descubrió que las piezas que no funcionaban, que estaban mal colocadas eran las de la realidad social. Entonces quiso arreglar la sociedad pero un fusilazo --instalado, dirigido y propiciado por las fuerzas represivas cubanas-- en su propio corazón lo electrocutó en la faena más noble que emprendió en su vida.

Había nacido un 20 de diciembre de 1956. Tres años después Fidel Castro le prometió, nos prometió a todos los niños de entonces, que se haría realidad el sueño martiano de que los niños nacían para ser felices. No lo fuimos. No nos dejaron serlo. Entre consignas, hambres y escuelas en el campo nos robaron la niñez. Miguel Valdés no quiso que sus hijos, sus nietos corrieran la misma suerte. Se alzó por los niños, por las mujeres, por los blancos, por los negros, por los mestizos; quiero decir, se alzó por Cuba que es todo eso. Y murió a la altura hasta donde se había alzado. Nunca claudicó. Con el corazón agujereado --padecía de miocardiopatía hipertensiva dilatada-- denunció desde la prisión las atrocidades a que era sometida la población penal en Cuba. Al fin, el 11 de julio de 2004, por presiones internacionales y por su grave estado de salud, las autoridades castristas le concedieron una licencia extrapenal. No querían que muriera en la cárcel. Deseaban evitar la aparición de un mártir cuando los ojos del mundo descubrían las verdaderas vísceras de la dictadura tropical. Era mejor matarlo fuera de prisión. Y así lo hicieron. Lo sometieron a la presión de los actos de repudios, las amenazas y las tensiones, mientras le negaban el permiso de salida al extranjero para que se tratara su enfermedad. Lo mataron. Le dinamitaron el corazón. Pero de esa explosión aún quedan los fulgores para que Miguel Valdés Tamayo sea el más presente del grupo de los 75.

Fuente: http://www.tintainfelizmierdaflorida.blogspot.com/

 

Entrevista a viuda de Valdés Tamayo

Juan Carlos Linares Balmaseda

5 de abril de 2007

La Habana – www.PayoLibre.com – “El gobierno que haga lo que me están haciendo a mí no puede ser bueno”: opina la viuda de Miguel Valdés Tamayo.

Bárbara Elisa Collazo Portillo es la viuda de Miguel Valdés Tamayo; un prestigioso disidente que falleciera el pasado 10 de enero. La pareja tenía dos visados otorgados por las respectivas embajadas de Holanda y Estados Unidos desde el año 2005. Pese a ello, el gobierno de Cuba le retenía el permiso para salir del país al disidente.

Juan Carlos Linares Balmaseda: La perturbación nerviosa en esta joven de 34 años se evidencia en cada expresión de su cuerpo.

Bárbara Elisa Collazo Portillo: “En emigración, que es una entidad del Ministerio del Interior, me dicen que no tienen respuestas de mi caso. Les dije a los funcionarios que me atendieron, que yo pensaba que el objetivo de esa política de retención no era yo, sino con mi difunto esposo, pero parece ser que ahora la represalia es conmigo también”

JCLB: ¿Tú estás dentro del movimiento disidente?

BECP: En absoluto. Yo solo fui la esposa de un disidente muy conocido y querido por sus compañeros. Y no me arrepiento de haber conocido a Miguel. Él fue un buen hombre, un buen esposo y un buen amigo. Cuando cayó preso con 15 años echados me entregué a la causa de atenderlo en todo cuanto podía, lo apoyé y me dediqué a él y a su enfermedad; eso sí.

JCLB: ¿Cómo es tu vida actual?

BECP: En casa no puedo hablar de política porque la Seguridad del Estado tiene amedrentada a mi familia. Vivo con mi mamá, dos hermanas y tres sobrinos, en un apartamento de una ciudadela que cuenta con sólo dos habitaciones. No queda lugar donde poner las cosas. En casa de mi padre, que era donde yo radicaba oficialmente antes de conocer a Miguel, está mi otra hermana con su hijo. En casa del difunto, el único hermano que le queda en Cuba, es simpatizante del gobierno, y me dijo que no me quería allí. Esta es una casa grande que no la vive él. Esa casa fue una herencia de los padres de ellos, y yo tenía derechos legales a una parte del inmueble por ser la viuda de Miguel, pero yo no quiero problemas. Miguel y yo vivíamos en la parte más pequeña. Por el expediente de refugio de Miguel se fueron además dos hermanas con sus respectivas familias. La casa estaba vacía.

JCLB: ¿Cuéntanos sobre los últimos días de Miguel?

BECP: Él Ingresó el 31 de diciembre ya tarde, por una arritmia severa. Empezó a sudar y a tener fatigas. Allí en el hospital Julio Trigo vomitó y comenzó a recuperarse. El médico que lo recibió me dijo: -Esta vivo por un milagro.

Al rato lo llevaron para terapia intensiva. Tenía que estar estático y le pusieron una sonda. Miguel me dijo que al principio los médicos lo trataban bien. Y que había visto al menos a un agente de la Seguridad del Estado en el hospital. En terapia estuvo cuatro días. Miguel me contó que estando en terapia, en un momento que él estaba medio aletargado el médico le puso, directamente en vena, una dosis que él pensó que era el medicamento cotidiano. Al instante empezó a sentirse mal. Cuando indagué, lo que le habían inyectado era una metrocroplamida, sin haber tenido ningún síntoma de mala digestión ni haberlo solicitado Miguel.

JCLB: ¿Para qué se la pusieron?

BECP: Ahí es donde está la incógnita.

JCLB: ¿Y que sucedió después?

BECP: Que tuvieron que ponerle una inyección directa en la ingle con venadrilina para contrarrestar los efectos de la metrocloplamida. Al cuarto o quinto día lo trasladan a una sala de recuperación de terapia.

JCLB: ¿Qué notaste de anormal en esta sala de recuperación?

BECP: Los baños estaban atascados de excremento. Sucios. Los azulejos empercudidos por meses sin limpieza. El piso baboso porque la ducha tenía salidero. La peste era tan grande que lo propios trabajadores del hospital evitaban abrir la puerta del baño. Miguel rechazaba entrar allí, al punto que yo tenía que convencerlo, bañarlo y luego perfumarlo.

JCLB: ¿Y sobre el desenlace de Miguel?

BECP: El día que falleció yo había ido a la casa para bañarme y buscar ropas limpias para Miguel. Cuando llegué por la noche un enfermero me intercepta para comunicarme que Miguel estaba vomitando. Fui corriendo hacia él. Vi que vomitaba una espuma y luego sangre, y así estaba desde las 4 de la tarde. El hermano de Miguel se disgustó por la morosidad en la urgencia, y fue hasta el último piso a buscar al médico de terapia, y a quien encuentra es al mismo que le había atendido en terapia y le había inyectado la metrocoplamida, y fue el mismo que, a 9 y 45 PM, nos dio la mala noticia de que Miguel no había superado los dos infartos continuos.

JCLB: ¿Si tuvieras que describir tu situación personal?

BECP: Es desesperante. Yo estoy marcada por el Gobierno. No puedo trabajar como otros cubanos lo harían. No recibo ayuda económica de nadie. Soy una carga para mi madre. Creo que una cosa es la política y otra es la humanidad y los sentimientos. Un gobierno que le haga esto que me están haciendo a mí no puede ser bueno.

 


¡Que Dios te tenga en lo más alto Miguelito!

Rogelio Menéndez

19 de enero de 2007

Con gran dolor y mucha tristeza sonó el timbre de mi teléfono donde resido en la ciudad de los Ángeles, California, recibí continuas llamadas de hermanos exiliados comunicándome la perdida de Miguel Valdés Tamayo. Se me hizo un nudo en la garganta y abandoné la mesa donde cenaba junto a mi familia. No pude seguir.....

Mis más grandes sentimientos de dolor al querer estar en mi añorada patria para compartir al lado de su último adiós junto a sus familiares, hermanos y amigos. Fue un gran hombre noble, humilde, sincero y lo más preciado es que dio muchos granos de arenas para buscar la libertad de nuestra bella Cuba. Participé a su lado en varias acciones pacificas en las calles de La Habana, en protesta contra el régimen dictatorial castrista.

¡Qué lástima que nuestro hermano no vio la luz del túnel que está muy clara de esperanzas, ‘que dios te tenga en lo más alto y cerca de su trono hermano Tamayo’, como le decíamos "miguelito”.

Rogelio Menéndez, ex preso político y de conciencia en el exilio.

Envían condolencia por Miguel Valdés Tamayo
Tania Maceda Guerra

13 de enero de 2007

Ciego de Ávila – www.PayoLibre.com – Al conocerse el fallecimiento del ex prisionero de conciencia Miguel Valdés Tamayo, las organizaciones y personalidades dentro y fuera de Cuba han expresado su profundo pesar y envían sus condolencias a sus familiares y seres queridos.

Juan Carlos González Leiva, Presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, lamentó la pérdida, responsabilizando al gobierno cubano en alto grado por la muerte de Valdés Tamayo, “por los tratos crueles y los maltratos a los que fue sometido”, expresó.

Añadió González Leiva, que entre las instituciones que enviaron sus condolencias se encuentran la Asociación de Balseros de Cuba Paz Democracia y Libertad, el Movimiento Cubano Reflexión, La FLAMUR, la Liga Cubana de Campesinos Independientes, la Asociación de Ciegos Independiente de Cuba, la Fraternidad de Ciegos, el Movimiento Acción Alternativa, El Partido democrático 30 de Noviembre “Frank País” en la región central de Cuba, el Movimiento Femenino Martha Abreu, el Movimiento de Derechos Humanos Claridad, la Asociación de Jóvenes Escritores de Holguín, el Movimiento de Reconciliación y Paz Juan Pablo II de Baracoa, la Agencia de prensa Jóvenes sin Censura, Raiza Campanioni del Partido Autónomo Pinero y otros.

Miguel Valdés Tamayo nació el 20 de diciembre de 1956 y residía en la capital cubana, fue sancionado en la conocida Causa de los 75 a 15 años de privación de libertad.


Fallece Miguel Valdés Tamayo

Juan Carlos Linares Balmaseda

11 de Enero de 2007

La Habana – www.PayoLibre.com – El opositor pacífico Miguel Valdés Tamayo falleció este miércoles 10 en horas del atardecer, víctima de un infarto en el miocardio.

Valdés Tamayo, de 50 años, había sido condenado a 15 de prisión en marzo del 2003, pero tuvo que ser liberado debido a su mala salud.

Al morir estaba visado como refugiado político por la embajada de Holanda y la de los Estados Unidos de América, mientras que el gobierno de Cuba le negaba el permiso para salir desde hacía más de año y medio.

Amenaza de muerte obliga a ex preso de conciencia a cambiar de domicilio

LA HABANA, 8 de julio (Carlos Alberto Domínguez, Cuba Verdad www.cubanet.org) - El opositor pacífico Miguel Valdés Tamayo, de 47 años, y presidente del Movimientos Hermanos Fraternales por la Dignidad, fue amenazado de muerte por un vecino conocido como "El coyote".

El incidente ocurrió el pasado sábado 3 de julio, a las siete de la tarde, en el sitio donde residía al salir de la prisión el 9 de junio, en Carlos 302, entre Silvia y Antilla, Párraga, Ciudad de La Habana. El agresor penetró en el patio de la casa de Valdés Tamayo, y frente a la ventana del cuarto donde se encontraba con su esposa, Bárbara Elisa, comenzó a insultarlo con palabras obscenas, según denunció el opositor pacífico.

"Estoy en libertad condicional -le dijo el ex preso de conciencia al atacante- me encuentro enfermo y no deseo tener problemas con nadie".

Según Valdés Tamayo, al escuchar estas palabras, el provocador buscó un machete afilado y amenazante le dijo: "Yo no creo en guapos de prisión".

La crisis se controló con la intervención de su esposa, suegro y otros vecinos, evitándose males mayores, según manifestó el propio activista pro derechos humanos, quien asegura temer por su vida.

Miguel Valdés Tamayo es uno de los 75 opositores al régimen de Cuba que fueron encarcelados, supuestamente culpables de delitos contra la soberanía y la integridad nacional. Fue beneficiado con una libertad extrapenal el pasado 9 de junio después de catorce meses de cautiverio, debido a que padece de una miocardiopatía hipertensiva dilatada, después de permanecer durante 21 días en terapia intensiva en el hospital nacional de reclusos ubicado en la prisión Combinado del Este, en Ciudad de La Habana.

El ex preso de conciencia, después de ser liberado, fue víctima de un acto de repudio el día 11 de junio, organizado por Eva, responsable de vigilancia de la Federación de Mujeres Cubanas, organización política gubernamental, quien le gritó, entre otras cosas "gusano y mercenario al servicio del gobierno de los Estados Unidos", y que no le permitirían vivir allí.

Por otra parte, Valdés Tamayo hizo saber que su nuevo domicilio está ubicado en la Calzada San Agustín 691, también en el barrio capitalino de Párraga.

Por último el ex prisionero de conciencia responsabiliza al gobierno cubano por la suerte que corra en lo adelante, y teme que el Departamento de Seguridad del Estado esté detrás de estos hechos.

Dejan libres a otros tres disidentes
ANDREA RODRIGUEZ / AP

El Nuevo Herald/ CanariCubanoticias

LA HABANA/10 de Junio del 2004

Un disidente cubano sentenciado a una larga pena tras una redada el año pasado fue liberado sorpresivamente ayer por razones de salud, sumándose a otros cuatro --que no habían sido condenados desde sus arrestos en el 2002-- excarcelados el martes.

''Me siento bien, preocupado por los que quedaron presos'', dijo a los periodistas Miguel Valdés Tamayo, de 47 años, que purgaba una pena de 15 años luego de su detención en marzo del 2003.

Valdés recibió una ''licencia extrapenal'', una figura jurídica para no estar en la penitenciaría debido a una cardiopatía que podría llevarlo incluso a un trasplante de corazón.

''Esto no quita que yo siga luchando por Cuba, aunque en cualquier momento me pueden devolver a la prisión'', aseguró.

Entrevistado en una casa en la barriada de Párraga, el disidente explicó que los médicos le prohibieron realizar todo tipo de actividad física.

Paralelamente, el martes las autoridades dejaron en libertad a otros cuatro hombres, que estaban presos desde febrero del 2002 por sedición sin que se les hiciera juicio.

Los excarcelados fueron Leonardo Miguel Bruzón Avila, Carlos Alberto Domínguez González, Emilio Leyva Pérez y Lázaro Rodríguez Capote.

Bruzón ganó fama mundial mediante campañas internacionales y su caso fue comentado por el presidente estadounidense, George W. Bush.

Setenta y cinco personas, entre ellas Valdés, fueron sentenciadas con duras penas tras un juicio en abril del 2003 y en el cual las autoridades las acusaron de traición a la patria.

Valdés pertenecía a un grupo llamado Hermanos Fraternales por la Dignidad.

El disidente purgaba la sentencia en Camagüey, pero el 20 de mayo fue trasladado a una prisión capitalina pues su condición física empeoró y a las 11 de la mañana de ayer se autorizó su liberación.

''No me sorprende porque estaba realmente enfermo'', explicó Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHyRN).

''Todavía no se puede hablar de una tendencia'', comentó el activista, y añadió que ésta y otras liberaciones recientes son ''positivas'', pero no significan ''un cambio de política'' del gobierno.

El 15 de abril, el gobierno permitió salir a Julio Antonio Valdez Guevara, de 52 años, para un trasplante de riñón.

A ambos se les aplicó la misma figura de ``licencia extrapenal''.

Trasladan a preso político

LA HABANA, 4 de junio (Juan Carlos Linares / www.cubanet.org) - El preso político Miguel Valdés Tamayo fue trasladado de la prisión Kilo 8, en Camagüey, para el Combinado del Este, de La Habana.

"Salí de Kilo 8 a las 7:30 de la mañana del día 5 de mayo, y llegué al Combinado del Este a las 4:45 de la tarde de ese mismo día", relató Tamayo en una carta. Cuenta también que lo llevaron al hospital Hermanos Amejeiras, en la capital del país, el viernes 21 de mayo para hacerle un ecocardiograma. El lunes 24 del propio mes la realizaron una placa y al día siguiente un electrocardiograma y le extrajeron sangre esa misma mañana.

Actualmente, Miguel Valdés Tamayo se encuentra hospitalizado en una sala de terapia en la prisión Combinado del Este. "Tengo miocardiopatía isquémica dilatada", finalizó.

Esposa de preso político solicita atención

LA HABANA, 29 de abril (Juan Carlos Linares / www.cubanet.org) - Bárbara Elisa Collazo, esposa del preso político Miguel Valdés Tamayo, solicita a la opinión pública internacional que intervenga por su esposo, preso desde el 18 de marzo de 2003, y condenado a 15 años de prisión por ser un activista de los derechos humanos en Cuba.

En su misiva, la señora Collazo hace referencia al ensañamiento que el gobierno ejerce sobre su esposo y todos los de su condición política, y pide a las autoridades penitenciarias que lo trasladen para la capital, que es su lugar de residencia, así como que no le continúen violando los derechos establecidos en cuanto a las visitas conyugales, las llamadas telefónicas y la asistencia religiosa.

Miguel Valdés Tamayo, de 49 años, sufrió dos infartos cardíacos poco antes de ir a prisión; es hipertenso crónico y padece de úlcera estomacal. Durante el último año en la cárcel ha estado cuatro veces hospitalizado en el hospital provincial de Camagüey Amalia Simoni.

Bárbara Elisa ha escrito a varias personalidades del gobierno cubano: al anterior jefe de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios, General de Brigada Calderín Tamayo (dos cartas); al actual jefe, también General de Brigada Lino Torres (dos cartas) y a la fiscal jefe de la Dirección de Control de la Legalidad en los establecimientos penitenciarios, María Caridad Oña Fabelo, que fue la única en responder, escribiendo con fecha 6 de abril de 2004; "Hemos dispuesto a través de la Fiscalía Provincial de Camagüey la investigación correspondiente. Una vez concluida obtendrá la respuesta".

Bárbara Elisa especifica que su reclamo mayor es que liberen a su esposo y declara: "Él está injustamente preso".


Miguel Valdés Tamayo habla desde prisión

Ciudad Habana, 28 de Abril de 2004

(www.fundacionpatrialibre.org) En conversación telefónica, el prisionero político, Miguel Valdez Tamayo, me expresó, ayer Martes, 27 de Abril, su alegría por mi libertad, su agradecimiento por el apoyo que le he dado, y me hizo saber que está muy fuerte espiritualmente y bastante bien de salud. Valdés Tamayo habló con una claridez muy grande, me informó que Fabio Prieto Llorente, se encuentra en régimen de mayor rigor, que Claro Sánchez está ingresado por problemas de presión, en el Hospital Amalia Simoni. También me solicitó literatura, ya que es lo que necesita para hacer algunos trabajos.

Al mismo tiempo le envió un saludo muy grande a los Plantados, así como a todos aquellos hermanos que se encuentran en el exilio y se han preocupado por su caso, lo cual agradece mucho, y por el apoyo que le han dado a su familia.

Enfatiza que se mantiene firme en sus ideas ahora más que nunca.

Valdés Tamayo fue condenado a 15 años de prisión, actualmente se encuentra en la prisión Kilo 8, en Camagüey (a 533 kilómetros al este de La Habana), su dirección es Calzada de San Agustín # 691 e/ San Miguel y Gustavo, Reparto Párraga, Arroyo Naranjo, La Habana. Esposa: Bárbara Collazo Portillo.

Informó: Iovany Aguilar Camejo, Coordinador nacional del Movimiento Hermanos Fraternales por la Dignidad.

Dado a la Fundación Patria Libre, por Maritza Lugo, desde la oficina de Plantados Hasta la Libertad y la Democracia en Cuba.

Informe desde prisión Kilo 8
Por Miguel Valdés Tamayo

27 de marzo de 2004

Camagüey - www.PayoLibre.com - Prisión Kilo 8, Destacamento 5, Cubículo 2, Camagüey. 27 de enero de 2004./ Informe desde esta prisión sobre condiciones de vida y de cómo se "cumplen" los derechos humanos en este lugar.

Este informe abarca el periodo de tiempo desde abril 16 al mes de diciembre del año 2003.

Las condiciones de vida en esta prisión son totalmente caóticas, difícil. El régimen disciplinario es severo y se divide en 3 etapas o fases: la 1ra es severa, mayor rigor. En esta fase los reclusos viven en solitarias y en confinamiento total y solitario; el sol, es decir, el horario de sol se toma en celdas muy pequeñas de metro y medio de largo e igual de ancho, sin estimulo visual externo, solo con abertura en el techo.

El traslado hacia cualquier lugar de la prisión (visita, pabellón, puesto médico, etc.) se realiza esposado con las manos detrás y tomado por el brazo por uno o dos guardias. El desayuno, almuerzo, comida, medicamento, es suministrados a través de una abertura que hay en la parte inferior de cada celda.

En esta primera fase los reclusos son constantemente maltratados (muchos han sufrido roturas de algún hueso del cuerpo, brazos, cabezas, piernas, etc.). También los reclusos reciben maltratos de palabras. No hay ni radio ni TV y el periódico se puede decir que casi nunca lo recibes.

Las cartas se demoran desde 15 días hasta mas de dos meses, algunas desaparecen (tanto las enviadas de nosotros a nuestro familiar o viceversa). El teléfono siempre está toro, por tal motivo no hay comunicación telefónica. Es decir, en esta 1ra fase, el recluso está casi totalmente incomunicado, el recluso no cuenta con casi ningún derecho.

Para nosotros, los del grupo de los 75, el régimen especial en 1ra fase fue más severo aun que el que le imponen a los condenados a muerte o los cadenas perpetua, donde nos sometieron a un programa de visita cada 3 meses (2 personas mayores y 2 menores) y familiar selecto por la seguridad del estado y sin jaba ni nada, solo un almuerzo y en cubículo aislados con otros reclusos.

Las jabas cada 4 meses y tiene que traértela uno de los familiares autorizado por la dirección del penal para asistir a visita, no puede ser un amigo, ni primo, ni sobrino, ni tío, etc. Además el familiar deja la jaba y no lo ves ni le puedes enviar ninguna nota. El pabellón es cada 5 meses y sin jaba ni nada por 3 horas. La visita familiar por 2 horas.

He de resaltar que el grupo de los 75 en esta prisión hemos sido deportado de nuestro lugar de residencia, pues cada uno vivimos a más de 600 kilómetros de distancia de nuestras casas por lo que se hace difícil para nuestros familiares su traslado hacia esta prisión y luego regresar a sus casas. Además el gasto en pasaje, jabas, etc. es excesivo.

En todo el año 2003 no se nos dio asistencia religiosa, ni nos permitieron entrevistarnos con nuestros abogados, ni tener reuniones religiosas entre nosotros.

La alimentación es pésima, poca, apestosa y siempre lo mismo. Esto se cumple para las 3 fases.

No te dan nada en las prisiones, solo el colchón, una almohada; un pedazo de jabón de lavar y otro de baño una vez al mes. Un tuvo de pasta dental cada 3 meses. Y de por vida te dan un uniforme reglamentario consistente en un short y una camisa sin mangas ni cuello tanto para el verano como para el inverno. Una colcha para invierno que te la dan en plena temporada y te la quitan recién llegado el verano. Esto es todo cuanto te dan en la prisión.

En fin, la 1ra fase es severísima y sin ningún beneficio.

La 2da etapa difiere de la 1ra en que ya el recluso convive 3 en cada celda y con derecho a TV (algunos) y derecho a tomar el sol en el campo más grande y colectivo, pero por cada horario salen solo esos 3 reclusos.

La 3ra fase convives en cubículos de 8 personas; estos cubículos miden 6 metros de largo y 3 de ancho, incluido baño con lavadero. El área del TV, es decir, el cubículo del TV tiene igual medida: 6 metros de largo y 3 de ancho, pero para 88 reclusos. Aquí se concentran presos con disímiles enfermedades, principalmente de tipo contagiosas.

Además, en el área del TV, juegan juegos prohibidos y con apuestas, formándose peleas, muchas de forma tumultuaria. Esta 3ra fase le da la posibilidad, a muy poquísimos reclusos, a trabajar en labores casi únicas de mantenimiento y de limpieza.

El horario de sol en las 3 fases es de 1 hora, es decir, el resto del día es total mente bajo encierro.

Los reclusos casi todo el día y en su mayoría, están bajo un constante estado de enajenación, pues toman psicofármacos (en píldora principalmente) para embriagarse y "volar" por el cielo.

Las golpizas a los reclusos por parte de la oficialidad son casi diarias y sin piedad de ningún tipo, por cualquier motivo. Nosotros, los defensores de derechos humanos hemos desarrollado una ardua labor en denunciar estos hechos tan inhumanos.


Describe Miguel Valdés Tamayo el sistema penitenciario en Cuba
Juan Carlos Linares

LA HABANA, 25 de marzo (www.cubanet.org) - La esposa de Miguel Valdés Tamayo, condenado a 15 años de prisión y recluido en la prisión Kilo 8, en la provincia Camagüey, recibió el 15 de marzo tres cartas de su esposo, con fechas de envío 4 y 15 de enero, y otra del 7 de marzo, hecho que prueba las denuncias de Tamayo: "Nos siguen violando la correspondencia postal, por lo que no nos llegan cartas de nuestros familiares. Nos las pierden, las desaparecen y nos las retienen. Las pocas que nos permiten recibir nos las entregan abiertas".

En las misivas Valdés describe represiones contra los presos políticos: "A Leoncio Rodríguez Ponce, integrante del movimiento Jóvenes por la Democracia, del oriente del país, lo mantienen en constante hostigamiento por parte de la guardia del penal. El domingo 1 de febrero, Leoncio fue acosado, amenazado y golpeado con una cabilla por el recluso común Iser Montero, alias 'Mate', de la provincia Granma, en compañía de otros reclusos que juntos forman una banda de criminales, todos recluidos por homicidio. Los mismos que provocaron que Ricardo González Alfonso (periodista independiente condenado a 20 años) se declarara en huelga de hambre durante 16 días en reclamo de seguridad para su vida".

Continúa explicando Valdés: "La banda la integran, entre otros, Roly Leiva Mojena, de la provincia Las Tunas; Wilfredo Martín León; Rolando Masó Pérez, de Guantánamo; Giovanni Nicho Espinosa, de La Habana; Luis Blanco, alias "el Gallo", de Granma; y Alexis Armentero Guerra, alias 'El negrón, de Cienfuegos. Ellos cumplen órdenes de la dirección del penal, actúan a cambio de beneficios personales y están destinados expresamente a causarnos dificultades a los luchadores pacíficos"./ Miguel Valdés Tamayo narra los intentos de suicidios y autoagresiones que día tras día se producen en las prisiones del país, debido fundamentalmente a las infrahumanas condiciones en que viven los reclusos.

"En enero, Luis Machado Mesa, alias 'Manteca', y Wilson Ariel Tejada Gómez se inyectaron el SIDA. Aún se desconoce quién les suministró el virus. El caso está en investigación, En 2003, 'Manteca' se inyectó sosa cáustica en los ojos, de cuya acción perdió la vista de un ojo y quedó con dificultades visuales del otro. Tanto 'Manteca' como Wilson, en ocasiones anteriores se autoagredieron inyectándose petróleo en las piernas y se han cortado las arterias en varias ocasiones. Al día siguiente de inyectarse el SIDA los dos tenían fiebre por encima de los 42 grados, y presentaban fuertes dolores en los brazos".

Miguel Valdés continúa relatando: "El 2 de febrero, al joven Nalvi Viltres Bringa, del destacamento 4, le propinaron una brutal paliza. Nalvi fue golpeado por el oficial Danilo con un palo de marabú. Fue golpeado en el suelo por otros guardias hasta romperle la boca y la frente. Transcurridos estos momentos fue conducido al régimen de máxima seguridad y confinamiento en solitario. Pasados unos días sus heridas presentaron infección por no recibir atención médica desde la golpiza. Todo fue una errónea interpretación del guardia. El oficial Danilo entendió que Nalvi le había faltado al respeto. Nalvi, finalmente, se cortó las arterias".

Nalvi no murió y escribió el siguiente testimonio, que entregó a Miguel Valdés para que fuese publicado:

"Yo nunca me he autoagredido. Lo hice porque el guardia Danilo me dio una paliza cobardemente. Me partió la boca, la frente y me cayó a patadas en el suelo, dejándome sin aire y yo no le falté al respeto a ninguno de ellos. Aquí estoy con las heridas infectadas".

A Miguel Valdés Tamayo le están negando el derecho a la visita conyugal que le toca desde enero y la comunicación telefónica. "Ellos inhabilitan el teléfono", escribió. La comida sigue siendo poca, malísima y apestosa. El servicio médico es pésimo, existe una gran proliferación de ratas, mosquitos, cucarachas e insectos de todo tipo dentro de los dormitorios. No les dan sábanas ni mosquiteros, y mucho menos instrumentos para la limpieza ni desinfectantes. Los reclusos se quejan para que fumiguen pero nadie les presta atención. No tienen estímulo ninguno, excepto la televisión. No hay implementos deportivos para evitar el estado de enajenación. Permanecen de lunes a viernes 23 horas encerrados con sólo una hora de sol al día. Los fines de semana, todo el tiempo en los cubículos.

Concluye escribiendo Miguel Valdés Tamayo: "Mi camino es recto, firme hasta lograr la libertad del pueblo cubano. ¡Vivan los derechos humanos!"

Ensañamientos con presos políticos en Kilo 8
Por Miguel Valdés Tamayo

6 de marzo de 2004

Camagüey - www.PayoLibre.com - Al siguiente, una carta desde la prisión Kilo 8, en Camagüey, hecha por Miguel Valdés Tamayo, prisionero político y de conciencia que allí cumple una sanción de 15 años, siendo él uno de las víctimas de la ola represiva que comenzara a detener opositores y periodistas el día 18 de marzo de 2003, sancionado a 75 de ellos a condenas que oscilan entre 6 y 28 años de prisión:

Camagüey 19-2-04

Año de la libertad de Cuba

A la opinión internacional

La presente es para denunciar el ensañamiento sin límites que desarrolla el aparato represivo de la Seguridad del Estado de Cuba, contra nosotros los presos políticos, y en especial con los integrantes del grupo de los 75, quienes fuimos víctimas del arresto masivo que el gobierno de Castro efectuó en marzo del 2003.

Entre las muchísimas formas de torturas que han acometido contra nosotros, las de tipo sicológico son las que mayor emplean, cuyos efectos no sólo inciden en nosotros, sino principalmente en nuestra familia.

Como es ya sabido, "el destierro", como nombramos a este tipo de encarcelamiento, es decir, por apresarnos en prisiones que distan a más de 500 Km. de distancia respecto a nuestros hogares, constituye un sufrimiento de nostalgia para nosotros y nuestros familiares, acentuado ello, con el grado de incomunicación total a que nos han sometido, pues, ya no sólo nos retienen las cartas, sino que las desaparecen y por tanto, la mayor parte de ellas nunca llegan a nuestras manos, ni la de nosotros llegan a manos de nuestras familias. El teléfono nos toca, cuando la suerte está de nuestra parte, una vez al mes, aunque hay que destacar que nos pasamos meses y meses sin poder usar el servicio telefónico porque la seguridad del Estado lo inhabilita y luego nos informa fríamente, que se rompió.

Otra forma de incomunicarnos con el mundo exterior, es negándonos el servicio religioso; y realizan registros muy frecuentes a nuestras pertenencias personales, en búsqueda simplemente de posibles cartas, recados, etc., escritos por nosotros con el objeto de informar al mundo de cuanto nos acontece aquí en esta prisión.

En estos momentos están aplicándonos una nueva tortura, sin piedad al daño repentino y moral que pueden ocasionar a cualquiera de nuestros familiares, por ejemplo: el 26 de diciembre del 2003 a Eduardo Díaz Fleitas, luego de estar programado para ese día, su visita conyugal (pabellón), le suspendieron dicha actividad, sin ningún motivo de indisciplina, simplemente alegaron que la misma no estaba programada. He de señalar que Eduardo vive en lo último de Pinar del Río, a más de 800 Km. de esta prisión. El día 12 de febrero de 2004, igualmente a Eduardo casi le suspenden su visita normal por igual motivo. Destaco en el caso de Eduardo, que el mismo reunía mucho más tiempo acumulado que el necesario para optar por dichas actividades.

Aclaro que en el caso de nosotros, por ser primario, o sea, por primera vez en prisión, las visitas son cada 45 días y los pabellones cada 2 meses.

En mi caso, el día 17 de febrero de 2004, me suspendieron el pabellón, cuando yo llevaba 3 meses sin tener pabellón y debidamente planificado y programado por la seguridad del estado y la dirección de este penal. Yo vivo en ciudad habana, a más de 500 Km. de distancia de aquí. Me viraron mi familia.

Es decir, que ellos hacen venir a nuestras familias, realizar estos viajes, en condiciones difíciles, pues, conocemos las dificultades que hay en el sector del transporte y el gasto económico excesivo que representa para nuestra familia. Recuerdo que todo ello sucede, sin motivos de indisciplinas por nuestra parte.

Por todo ello, hago un reclamo al mundo, para que impida este tipo de tortura inhumana no sólo a nosotros, sino fundamentalmente a nuestra familia. ¡Vivan los Derechos Humanos!

Miguel Valdés Tamayo, presidente del Movimiento "Hermanos Fraternales por la Dignidad" y que pertenece al "Consejo Nacional del Resistencia Cívica de Cuba" y del grupo de los 75.

Prisión Kilo 8
Camagüey 19/2/2004


¿Quién es Miguel Valdés?
Por
Juan Carlos Linares

LA HABANA, marzo 5 (www.cubanet.org) - De Miguel Valdés Tamayo se habla poco, lo que lamentamos sus amigos. A Migue, como le llamamos, la ola represiva se lo llevó en marzo de 2003. Él es uno de los 75.

Valdés Tamayo encaró una petición fiscal de 15 a 30 años, y en 15 se detuvo la crueldad. Para mayor perplejidad lo trasladaron a 560 kilómetros de su domicilio, a cumplir en la prisión especial de Kilo 8, en la carretera de Nuevitas, reparto Albaisa en la provincia Camagüey. Allí pena, por haberse declarado un defensor de los derechos humanos en Cuba.

Su esposa, Bárbara Elisa Collazo, denunció que el 20 de febrero lo internaron en una sala de presos en el hospital provincial Amalia Simoni. Ella, al enterarse de la hospitalización partió a su encuentro. El viaje fue una odisea de más de 24 horas, debido a la crisis del transporte público. El sábado por la noche llegó a Camagüey, y el domingo esperaba a que amaneciera sentada en el pórtico del pabellón médico-carcelario.

Después de muchos ruegos un guardia le concedió cinco minutos con Miguel. En la cama 33 yacía acostado. No pudo determinar si fue mayor su alegría o la sorpresa. Él no tenía visitas programadas. El reglamento penitenciario establece que las visitas familiares son de dos horas cada tres meses y las conyugales de tres horas cada cinco meses, si es que no se las suspenden por "indisciplinas".

"Lo vi muy delgado", murmura ella al rememorar el encuentro. "No sé qué es peor: las galeras del penal o la celda del hospital". También lo noté muy pálido; detalle que contrasta con su piel negra. Él le dijo que las válvulas del corazón le estaban funcionando mal, que se sentía mal y que no lo atendían como lo requería la enfermedad. No hubo más tiempo para detalles, y el encuentro concluyó según el plazo cronometrado por el militar.

Miguel sufrió dos infartos años atrás, es hipertenso crónico y tiene una úlcera estomacal.

En contactos personales con su esposa y en cartas, Miguel relata sus vivencias en el penal: "Los medicamentos que me enviaste no me los han entregado. No me toman la presión arterial. Vivimos ocho reos en un cubículo de seis metros por tres de ancho, junto a un baño y un lavadero. El televisor está ubicado en un pequeño salón donde se congregan 88 personas; las disputas por los canales televisivos son reiteradas, especialmente cuando coinciden al mismo tiempo la novela y el béisbol. Sólo he recibido asistencia religiosa una vez. Engañan al padre de la iglesia de Cristo diciéndole que nosotros no queremos la asistencia y a nosotros nos dicen que el padre no nos quiere asistir. Existe un solo teléfono para 600 reclusos. La comida cotidiana es harina, puré elaborado con elementos desconocidos; potajes aguados, la carne servida en pequeñísimas raciones y esporádicamente, sobre todo cuando hay controles en la jefatura".

¡Migue, sí nos acordamos de ti!


Preocupados por el prisionero Valdés Tamayo
Por Luis Guerra Juvier
Nueva Prensa Cubana

2 de marzo de 2004
Transcrito del servicio Radiofónico de NPC

Camagüey - Bárbara Elisa Collazo Portillo, esposa del prisionero político Miguel Valdés Tamayo indico el pasado 22 de febrero que su esposo está ingresado en la sala de penado del Hospital Amalia Simoni de la provincia de Camaguey, debido a su delicado estado de salud.

Bárbara Elisa Collazo, quien viajó más de 500 kilómetros desde el municipio Arroyo Naranjo, en Ciudad Habana, hasta esta localidad para tener un contacto de apenas unos 10 minutos con su esposo, dijo: "hoy lo vi 10 minutos, se encuentra ingresado en el hospital Amalia Simoni, no había un medico, era como las 9:10, yo pregunté que si le sucedía algo a quien llamaba, entonces se me dijo que a los médicos del cuerpo de guardia. Él es hipertenso crónico, tiene una hipertrofia, a sufrido dos infartos, está delicado de salud."

Agregó que a pesar de esto lo mantienen en un régimen que considera abusivo, ya que se encuentra hacinado, junta a 8 presos comunes peligrosos en un cubícalo de 6 por 3 metros. La comida la evalúa el prisionero de conciencia como pésima, que se alterna entre la harina de maíz, caldos insípidos, y sopajes con algún fríjol.

Solo después de diez meses le permitieron una visita religiosa y desde que está en el destacamento # 5 le han medido la presión arterial una sola vez, a pesar de padecer de esta enfermedad y una de las causas del ingreso.

Señaló además, que el maltrato y las faltas de respeto entre los guardias hacia la población penal le indican la mala preparación de estos para la supuesta labor reeducativa.

La señora Collazo Portillo agrego: "el 16 de febrero fue la ultima visita, está en Kilo 8, en el destacamento 5, cubículo 2. La visita conyugal cada 5 meses, la familiar cada 3 meses. Le dan una hora de sol, de lunes a viernes. Los domingos son tormentosos para los presos y feriados para los guardias. El área de la TV: un área pequeña para 88 presos".

Y terminó demandando: "mi esposo está sufriendo una cárcel injusta, sólo por expresar sus ideas, y ser un opositor pacífico, que nunca traicionará su causa. Yo les pido a las autoridades del país que lo liberen, que escuchen los reclamos de la opinión pública internacional".

Miguel Valdés Tamayo, de 49 años de edad, es el presidente de Hermanos Fraternales por la Dignidad, condenado en la causa de los 75, en el mes de abril del 2003, a 15 años de prisión. Reside en la Calle Carlos #302, e/ Silva y Antilla, reparto Párraga, del municipio Arroyo Naranjo en la Ciudad Habana.

Desde la Ciudad de Camagüey, Luis Guerra Juvier, para Nueva Prensa Cubana